sábado, 5 de abril de 2014

"Hay que derrotar al fascismo venezolano antes de que sea tarde" Por: James Petras / Resumen Latinoamericano


El capitán José Guillén Araque, de la Guardia Nacional de Venezuela, alertó a Maduro sobre la ofensiva nazi, diciendo: “el fascismo debe ser derrotado antes de que sea demasiado tarde”.

En represalia por esta advertencia profética, el patriótico y joven capitán fue atacado por un asesino respaldado por EE.UU. en las calles de Maracay, en el estado de Aragua, el 16 de marzo de 2014. Su muerte elevó a 29 la cantidad de soldados y policías asesinados desde que comenzaron las revueltas fascistas. El asesinato de un oficial prominente y patriótico en una calle principal de una capital de provincia es una indicación más de que los fascistas venezolanos están en la ofensiva, confiados en el apoyo de Washington y de una amplia franja de la clase alta y media de Venezuela. Son parte de una minoría electoral que no tiene ilusiones de tomar el poder por la vía constitucional usando medios democráticos.

El capitán Guillén Araque dio un paso al frente recordándole a Maduro que, en la historia contemporánea, en el camino hacia el poder de los grupos totalitarios fascistas y nazis yacen los cuerpos de demócratas y social-demócratas bien intencionados pero incapaces de usar los medios constitucionales para aplastar a los enemigos de la democracia.

En Venezuela, el término “fascista” se aplica apropiadamente a los grupos políticos organizados y violentos que llevan adelante campañas masivas de terror para desestabilizar y derrocar al gobierno bolivariano, que fue elegido democráticamente. Los académicos puristas podrían argumentar que los fascistas venezolanos no tienen la ideología nacionalista y racista que imperaba entre sus predecesores de Alemania, Italia, España y Portugal. Es cierto, y es a la vez, irrelevante. El tipo de fascismo existente en Venezuela es altamente dependiente del imperialismo estadounidense y de sus aliados, los caudillos militares colombianos; y actúan bajo sus órdenes. El racismo de los fascistas venezolanos se pone de manifiesto en los ataques directos contra las clases obrera y campesina, que son multirraciales y afro-indígenas -como quedó demostrado por las vitriólicas expresiones racistas contra el fallecido presidente Chávez.

La conexión esencial con los movimientos fascistas precedentes se centra en los siguientes puntos:

1) Profunda hostilidad de clase contra la mayoría del pueblo;

2) odio visceral hacia el Partido Socialista Chavista, que ganó 18 de las 19 elecciones pasadas;

3) uso de la toma armada del poder por una minoría que actúa en representación de las clases dominantes locales y de EE.UU.;

4) intención de destruir las instituciones y los procedimientos democráticos, a los que, al mismo tiempo, usa con fines propagandísticos, para ganar espacio político;

5) se enfoca en la destrucción de las instituciones de la clase trabajadora -concejos comunales, asociaciones barriales, clínicas médicas y dentales, escuelas públicas, transporte, almacenes subsidiados de alimentos, centros de discusión política, cooperativas bancarias, sindicatos y cooperativas de campesinos;

6) y por el apoyo que recibe de la gran banca, y de las corporaciones del agro y firmas manufactureras capitalistas.

El fascismo en Venezuela: una amenaza letal en la actualidad

La advertencia del héroe y mártir, capitán Guillén Araque, de un inminente peligro fascista en Venezuela tiene un fundamento sólido. Mientras que las olas de violencia terrorista van y vienen, las estructuras básicas del fascismo en la economía y en la sociedad continúan intactas. Como también siguen en su lugar, las organizaciones subterráneas que financian y organizan la provisión de armas a los fascistas.

Los líderes políticos de la oposición juegan un doble juego, se mueven constantemente entre las protestas legales y la complicidad con los terroristas armados. No hay dudas de que, en todo golpe fascista, la oligarquía política emerge al final como la verdadera dueña del poder -compartiendo cuotas de poder con los líderes de las organizaciones fascistas. Mientras tanto, su ‘respetabilidad’ le provee cobertura política; sus campañas de ‘derechos humanos’ para liberar a los pandilleros encarcelados les gana el apoyo de los ‘medios internacionales’, mientras hacen el papel de intermediarios entre las agencias de EE.UU. que los financian y los terroristas que están en la clandestinidad.

Al medir el alcance y la profundidad del peligro fascista, es erróneo limitarse a simplemente contar la cantidad de bombas, incendios y francotiradores sin incluir la logística, la retaguardia, los grupos periféricos de respaldo y los apoyos institucionales detrás de los actores que dan la cara.

Para “derrotar al fascismo antes de que sea demasiado tarde” el gobierno debe evaluar realistamente los recursos, la organización y el código operativo del comando fascista; y rechazar los pronunciamientos excesivamente temperamentales y triunfalistas emitidos por algunos ministros, consejeros y legisladores.

Primero, los fascistas no son simplemente una pequeña banda que se limita a golpear cacerolas y atacar a trabajadores municipales en los barrios de clase media alta de Caracas para el beneficio de los medios corporativos e internacionales. Los fascistas están organizados a nivel nacional; sus miembros son activos en todo el país.

Sus blancos de ataque son las instituciones y la infraestructura esenciales en numerosas ubicaciones estratégicas.

Su estrategia está coordinada por un comando central; sus operaciones están descentralizadas.

Los fascistas son una fuerza organizada: su financiamiento, armamento y acciones son planificados. Sus acciones no son espontáneas, no son organizadas localmente en respuesta a la ‘represión” gubernamental como las describen los medios burgueses e imperialistas.

Los fascistas reúnen a diferentes corrientes cruzadas de grupos violentos, combinando frecuentemente profesionales de derecha, pandillas de delincuentes a gran escala y traficantes de droga (especialmente en las zonas fronterizas), grupos paramilitares, mercenarios y conocidos delincuentes. Ellos son la “avanzada fascista”, financiada por los principales especuladores con el tipo de cambio, protegidos por autoridades locales, amparados por los inversionistas en bienes raíces y los burócratas universitarios de alto rango.

Los fascistas son “nacionales” e “internacionales”: incluyen a matones pagados localmente y a estudiantes de familias de clase media-alta; a paramilitares colombianos, a mercenarios, a profesionales de todo tipo, a francotiradores asesinos de fuerzas de “seguridad” de EE.UU. y a miembros encubiertos de las Fuerzas Especiales de ese mismo país; y a fascistas “internacionalistas” reclutados en Miami, América Central y el resto de América Latina y Europa.

Los terroristas organizados tienen dos santuarios estratégicos para lanzar sus operaciones violentas -Bogotá y Miami, donde dirigentes locales prominentes, como el ex presidente Álvaro Uribe y legisladores de EE.UU., les proveen respaldo político.

La convergencia de actividades económicas delictivas y altamente lucrativas, y el terrorismo político representa una temible amenaza de dos facetas para la estabilidad de la economía y la seguridad del estado venezolano… Los criminales y los terroristas hallaron un terreno común bajo la protección política de EE.UU., armada con el fin de derrocar al gobierno democrático de Venezuela y aplastar la revolución bolivariana del pueblo venezolano.

Las conexiones y el interaccionar entre criminales y terroristas desde dentro y fuera del país, entre los dirigentes políticos de alto nivel de Washington, los traficantes callejeros de droga, y los contrabandistas “camellos”, les proveen a la elite internacional de voceros y músculos para la lucha callejera y los francotiradores.

Los blancos de ataque de los terroristas no son elegidos al azar; ni son causados por una ciudadanía con bronca que protesta por las desigualdades sociales y económicas. Los blancos, elegidos cuidadosamente, son los programas estratégicos que sostienen al gobierno democrático; primero y por encima de todo, los ataques se enfocan contra las instituciones sociales de masa que forman la base del gobierno. Esto explica porqué las bombas terroristas destruyen clínicas de salud para los pobres, escuelas públicas y centros de alfabetización de adultos en los barrios, las tiendas de comida subsidiadas por el estado y el sistema de transporte público. Todas estas instituciones forman parte del vasto sistema de bienestar social puesto en funcionamiento por el gobierno bolivariano. Ellos son los cimientos que sostienen el voto masivo a favor en 18 de las 19 últimas elecciones y del poder popular en las calles y en las comunidades. Al destruir la infraestructura de la red de bienestar social, los terroristas intentan romper el vínculo social entre el pueblo y el gobierno.

Los terroristas atacan el legítimo sistema nacional de seguridad: principalmente, la policía, la Guardia Nacional, a los fiscales públicos y otras autoridades encargadas de salvaguardar a los ciudadanos. Los asesinatos, ataques violentos y amenazas contra funcionarios públicos, el uso de artefactos incendiarios contra edificios y transporte público apuntan a crear un clima de miedo y demostrar que el estado es débil e incapaz de proteger la vida diaria de sus ciudadanos. Los terroristas quieren proyectar la imagen de “poder dual” al tomar espacios públicos y bloquear el comercio regular… y al ejercer “el gobierno de las calles usando armas”. Por encima de todo, los terroristas quieren desmovilizar y reducir las contra-demostraciones populares al bloquear calles y dispararle a quemarropa a los activistas involucrados en actividades políticas en barrios en conflicto. Los terroristas saben que pueden contar con el respaldo de los aliados políticos de la oposición “legal”, quienes les proveen la base para las protestas en la vía pública, las que sirven como escudo para los asaltos violentos y como un pretexto para escalar el sabotaje.

Conclusión

El fascismo, básicamente el terrorismo armado con el fin de derrotar por medios violentos al gobierno democrático, es una amenaza real e inmediata en Venezuela. El día a día, los altibajos de la lucha callejera y los incendios no dan una dimensión real de la amenaza. Como lo hemos señalado, los respaldos estructurales y organizativos de fondo, que explican el auge y el crecimiento del fascismo son mucho más significativos. El desafío de Venezuela es lograr cortar las bases económicas y políticas del fascismo. Desafortunadamente, hasta hace poco tiempo, el gobierno había sido demasiado delicado frente a las críticas hostiles de las elites internacionales y nacionales que defienden a los fascistas -en nombre de las “libertades democráticas”. El gobierno de Venezuela tiene enormes recursos a su disposición para extirpar la amenaza fascista. Incluso si un accionar firme causara una reacción negativa de los amigos liberales del exterior, la mayoría de los defensores de la democracia creen que es responsabilidad del gobierno actuar contra la oposición que continúa incitando a la rebelión armada.

Recientemente, hubo signos claros de que el gobierno de Venezuela, investido de un poderoso mandato democrático y constitucional, ha avanzado en la toma de conciencia de la amenaza fascista y que actuará con determinación para frenarla en las calles y en las oficinas.

La Asamblea Nacional ha votado para quitarle la inmunidad a Corina Machado, diputada de la Asamblea Nacional, para que esta pueda ser juzgada por incitación a la violencia. El Presidente de la Asamblea Nacional Diosdado Cabello ha presentado documentación detallada que prueba el rol de Machado como organizadora y promotora de la rebelión armada. Numerosos alcaldes de la oposición, que respaldaron activamente a francotiradores, pandilleros e incendiarios, fueron arrestados y enfrentan cargos legales.

La mayoría de venezolanos, al verse confrontados con la ola de violencia fascista, respondió apoyando el enjuiciamiento de los funcionarios involucrados en el sabotaje. Los servicios de inteligencia venezolanos, al igual que la ciudadanía, piensan que sin una acción firme del gobierno, los políticos de la “oposición” seguirán promoviendo la violencia y amparando a los asesinos paramilitares.

El gobierno se ha dado cuenta de que está involucrado en una verdadera guerra, planeada por un liderazgo centralizado y ejecutada por operativos de manera descentralizada. Los dirigentes legislativos han comenzado a entender la psicología política del fascismo, la que interpreta los ofrecimientos de conciliación política del presidente y la tolerancia judicial como debilidades a ser explotadas con el uso de más violencia.

El avance más significativo para detener la amenaza fascista reside en el reconocimiento por parte del gobierno de la conexión entre las elites parlamentarias y de negocios y los terroristas fascistas: que los especuladores financieros, los contrabandistas y los grandes acaparadores de alimentos y otros bienes esenciales forman parte del mismo grupo que puja por el poder en conjunto con los terroristas, quienes ponen bombas en los mercados públicos y atacan los medios de transporte de comida hacia los barrios pobres. Un trabajador revolucionario me dijo después de una escaramuza callejera: “¡Por la razón y la fuerza no pasarán!”…

Kuruksetra, Venezuela (Sobre la guerra) Por: Xavier Rodríguez Marrero


“Como toda contienda, comenzó gracias a la misma confianza en el triunfo final que animaba a uno y a otro combatiente, con una cierta serenidad; pero poco a poco, ante las alternativas de toda guerra, invadió los corazones la pasión, casi podríamos decir el odio hacia el adversario, el deseo loco de su exterminio en victoria definitiva y rápida, lo que dio origen a casos de violencia, de crueldad, de completo olvido del código de conducta que, para humanizar hasta donde fuera posible el sangriento choque, habían aprobado ambos ejércitos” (p. 120, Mahabharata, Edic. Universales, Bogotá, 2006)

Lo anterior es un extracto de esa historia milenaria del pueblo indio, El Mahabharata, la historia de la gran guerra llevada a cabo en el campo de Kuruksetra, aproximadamente en el siglo IV a.c., donde el ejército de los Pandavas se enfrenta al ejército de los Kurus por el reino de Hastinapura. La batalla de dieciocho días, que forma parte de la historia de la India, ayuda a entender su visión de la verdad, de la honestidad, de la moral, de sus costumbres, pero es también la batalla que libra el ser humano en su propio interior. Dentro de cada uno, existe un campo de batalla donde verdad y mentira se enfrentan, y donde cada uno de nosotros representa su propio enemigo. En palabras de un heredero de la tradición vaisnava, el Swami Paramadvaiti, la idea es ganar la batalla contra la ilusión…

El porqué traigo esta historia a referencia, es por los días que nos ha tocado vivir a quienes habitamos la patria de Bolívar.  El mes de febrero en Venezuela ha sido un mes plagado de violencia y crueldad. Un segmento de la población que se opone al gobierno constitucionalmente electo ha salido a la calle, en principio, a protestar pacíficamente, pero esto no ha sido más que una excusa para desatar una ola de violencia sin precedentes bajo el alegato del derecho a la protesta, con estrategias propias del paramilitarismo y el narco terrorismo. La batalla se ha librado en la calle, pues los guarimberos, como les decimos en Venezuela, han procedido a cortar el libre tránsito a través de barricadas, han quemado cauchos y basura, han colocado alambre de púas en calles y avenidas, según ellos, para restringir el paso de motorizados, pues para este sector, motorizado es sinónimo de chavista. La protesta se tornó en vandalismo, daños a la propiedad privada y pública, saqueo de locales comerciales, quema de vehículos e instituciones, heridos y muertos por uso de balas, amedrentamiento. La oposición, en un intento de aminorar el impacto de estos hechos, ha dicho que existen infiltrados chavistas en las guarimbas. Los medios de comunicación nacionales y extranjeros, así como la plataforma comunicacional de las mal denominadas redes sociales, han buscado instaurar la matriz de opinión del chavismo violento y represor, matriz que han venido utilizando a los largo de quince años ininterrumpidamente. Han satanizado a los movimientos sociales y organizaciones de base de distinta índole, de los cuales, quien escribe esta crónica forma parte. Al Occidente del país, en los estados andinos de Mérida y Táchira, se han desarrollado con mayor intensidad esta escalada de violencia criminal. Al momento que escribo estas líneas, zonas de clase media se mantienen asediadas por aquellos manifestantes que en un principio decían ser estudiantes, pero que con el transcurrir de los días se han envilecido, tapando sus caras con capuchas, obligando a quienes viven en estas urbanizaciones a pagar por entrar y salir de sus casas o residencias, sea a pie o en carro.

La batalla también se ha librado en la realidad virtual, pues el uso de fotomontajes y videos descontextualizados ha estado a la orden del día. Semeja a aquella estrategia trazada por Goebels en Los once principios de la propaganda: "Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que, cuando el adversario responda, el público esté ya interesado en otra cosa. Las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar el nivel creciente de acusaciones."

Pero no todo es violencia, quienes creemos en la paz y en la organización social, hemos marchado para que nadie nos robe la alegría, y si se quiere, para diluir el odio entre hermanos, por ello, la cita milenaria de la gran batalla en Kuruksetra tiene tanta trascendencia. Quienes hablaban de guerra han sucumbido a lo más bajo de la naturaleza humana. No solo es una locura intentar llevar un país –como también puede ser una familia– a la guerra, es una estrategia malvada, irresponsable y ruin. Los tiempos que vivimos son de dominación mental, ilusiones que son imágenes estáticas o en movimiento, que entran por el órgano más fácil de engañar, el ojo humano. Si para algo sirve la historia es para no repetir los errores, si para algo sirve la organización social es para emancipar. La crisis que vivimos es la crisis del individuo, educado con valores egoístas, que utiliza su fuerza para tirar bombas molotov y tumbar arboles que luego serán barricadas. Si utilizara esa misma fuerza para la agricultura, para producir en comunidad, para gestionar el autogobierno, para encontrarse a sí mismo, para verse en el rostro de sus supuestos adversarios, el capitalismo, este sistema ya hubiese sido superado.

¿Hermano donde esta la libertad? Por: Miguel Hernández



Por ahí vi y oí a unos muchachos encapuchados gritando libertad mientras lanzaban piedras al ritmo de las cacerolas de algunas viejas viudas o con sus maridos con aquella cosa difunta, no digo esto por molestar lo digo por experiencia, cuando se tiene buen sexo no se anda dando mala vida uno por ahí; pero bueno, para seguir con la historia, ese evento que ocurría de los guerrilleritos de fantasía no me dejo salir esa noche a celebrar por ahí con la vida, así que lo pospuse.

El día siguiente salí temprano, no quería quedarme más tiempo en una casa ajena por cosa de pena, así que antes de que empezaran a jugar, baje a la calle para irme, habían menos de estos muchachos que ahora amontonaban piedras, ya sabes era un juego absurdo pero no era cosa simple, existe el orden y la preocupación de la logística. Bueno, estaba afuera y andaba buscando la puerta de la calle; ¡SI, LA PUERTA DE LA CALLE! ahora las calles de estas zonas o mundos paralelos tienen unas puertas que te llevan a otra calle o a la misma, pero amigos nada que encontré esa puerta o con los nervios no la vi, otro efecto que me dan los nervios es que se me salen las cosas o soy más sincero, me preocupaba que me hablaran algunos de estos muchachos encapuchados y les dijera:

- HOLA, SOY ORGULLOSAMENTE CHAVISTA.
Afortunadamente pude controlarme y como aun no encontraba la salida, tuve el atrevimiento de preguntar refiriéndome a la tal puerta, a una pareja de encapuchados:
- ¿Hermano donde está la libertad?
¡Uy pero de nuevo los nervios! Creo que formule mal la pregunta para las circunstancias, pero lo más sorprendente es que me indicaron a donde estaba la tal puerta para salir de esas barricadas, sin percatarse que inocentemente me les había burlado en sus propias caras.
Ya fuera de allí, en un bus directo a mi casa, los recordé la noche anterior donde contradictoriamente pedían libertad, pensé:

¿SERÁ QUE DETRÁS DE ESA GUARIMBA, DETRÁS DE ESA CAPUCHA, SABRÁN ELLOS QUE LA LIBERTAD ES UN ESTADO DE CONCIENCIA? ¿SERÁ QUE NOS HAN ENGAÑADO HACIÉNDOSE LOS BRUTOS?

jueves, 3 de abril de 2014

Un llamado a la paz desde Venezuela. Por: Nicolás Maduro



Las recientes protestas en Venezuela han llamado la atención de la comunidad internacional. Gran parte de la cobertura en los medios de comunicación internacionales ha distorsionado la realidad de mi país y los hechos de actualidad.

Los venezolanos nos sentimos orgullosos de nuestra democracia. Hemos construido un movimiento democrático y participativo desde la base que ha asegurado que tanto el poder y los recursos sean distribuidos de manera equitativa a nuestro pueblo.

Según las Naciones Unidas y el Banco Mundial, Venezuela ha reducido consistentemente la desigualdad, transformándose de ser uno de los países más desiguales de América Latina en 1998 a convertirse en el país menos desigual de América Latina de hoy. Hemos reducido la pobreza enormemente – del 29 por ciento en 1998 al 19,6 por ciento en 2013. La pobreza extrema disminuyó en el mismo período, pasando de 21,5% a 6,5%.

También hemos creado emblemáticos programas sociales de salud y educación, gratuitos y accesibles a todos los habitantes de nuestro país. Hemos logrado estas extraordinarias hazañas sociales en gran parte a través de la redistribución y el uso de los ingresos procedentes del petróleo venezolano.

Mientras que nuestras políticas sociales han mejorado la vida de los ciudadanos sobre todo, el gobierno también ha enfrentado serios problemas económicos en los últimos 16 meses, incluyendo la inflación y la escasez de algunos productos básicos. Continuamos consiguiendo soluciones a través de un número de medidas, incluyendo un nuevo sistema de cambio de divisas que ya ha reducido la inflación durante las últimas semanas y también a través del monitoreo de empresas para asegurar que no están especulando o acaparando productos.

Adicionalmente, Venezuela ha sufrido con una alta tasa de crimen que estamos combatiendo directamente a través de la creación de un nuevo cuerpo de policía nacional, fortaleciendo la cooperación entre las comunidades y la policía y la reforma de nuestro sistema penitenciario.

Desde 1998, el movimiento fundado por Hugo Chávez ha ganado 18 elecciones presidenciales, parlamentarias y locales a través de un proceso electoral que el ex presidente estadounidense Jimmy Carter ha llamado "el mejor del mundo." Más recientemente, nuestro partido, el Partido Socialista de Venezuela, logró una mayoría aplastante en las elecciones para alcaldes en diciembre de 2013, ganando en 255 de 335 municipios.

La participación popular en la política en Venezuela se ha incrementado dramáticamente en la última década. Como un ex sindicalista, creo profundamente en el derecho de asociación y el deber cívico de manifestar preocupaciones legítimas a través de la protesta pacífica con el fin de garantizar que la justicia prevalezca.

Estos hechos desmienten afirmaciones hechas por algunos políticos en los EE.UU., y por gran parte de los medios de comunicación, alegando que Venezuela tiene un déficit de democracia y que las protestas actuales representan el sentir de la mayoría. Por el contrario, la mayor parte de las protestas contra el gobierno se están llevando a cabo por los sectores más ricos de la sociedad que se oponen y tratan de revertir los logros del proceso revolucionario que han beneficiado a la inmensa mayoría del pueblo venezolano.

Manifestantes anti-gubernamentales han atacado físicamente y han hecho daño a clínicas públicas de salud, quemaron una universidad pública en el estado Táchira y han lanzado bombas molotov y piedras a autobuses del transporte público con pasajeros a bordo. También han atacado a las instituciones públicas, tirando piedras y antorchas a las oficinas del Tribunal Supremo de Justicia, la empresa pública de telefonía CANTV y la oficina de la Fiscalía General. Estas acciones violentas han causado miles de millones de dólares en daños. Es por esto que las protestas han recibido ningún apoyo en los barrios pobres y de la clase obrera.

Los manifestantes tienen un solo objetivo: el derrocamiento inconstitucional del gobierno elegido democráticamente. Los líderes antigubernamentales lo dejaron claro cuando lanzaron la campaña en enero, comprometiéndose a "crear caos en las calles." Las personas que tienen preocupaciones y críticas legítimas sobre la economía o la inseguridad que merecen ser discutidas, por desgracia están siendo socavados por líderes de la oposición con una agenda antidemocrática y violenta.

Después de dos meses, 36 personas han sido asesinadas. Los manifestantes son directamente responsables por más de la mitad de las víctimas mortales. Seis miembros de la Guardia Nacional han sido asesinados; otros ciudadanos han sido asesinados al intentar eliminar los obstáculos colocados por los manifestantes para bloquear el tránsito.

Una pequeña minoría de funcionarios de las fuerzas de seguridad también han participado en actos violentos, y varias personas han muerto como resultado. Estos son eventos ilegales y lamentables, y el gobierno venezolano ha respondido arrestándolos.

Hemos creado un Consejo de Derechos Humanos para investigar todos los incidentes relacionados con estas protestas. Cada víctima merece justicia, y cada autor – ya sea un defensor o un opositor al gobierno – tendrán que rendir cuentas por sus acciones.

En los EE.UU., estos eventos han sido representados de una manera diferente, y los manifestantes están ampliamente descritos como "pacíficos", mientras dicen que el gobierno es violento y represivo. Esta narración presenta al gobierno de los EE.UU. en el lado del pueblo de Venezuela, cuando en realidad el gobierno de EE.UU. está en el lado del 1 % que quiere arrastrar a nuestro país de nuevo a una época en que el 99 % era excluida de la vida política y sólo la élite, incluyendo las empresas de EE.UU., se beneficiaba del petróleo de Venezuela.

No olvidemos que algunos de los que apoyaron el derrocamiento ilegal del gobierno democráticamente electo de Venezuela en el año 2002 están liderando las protestas de hoy. Los involucrados en el golpe de 2002 inmediatamente disolvieron el Tribunal Supremo de Justicia, la Asamblea Nacional y desecharon la Constitución. Hoy, aquellos que incitan a la violencia o intentan ejecutar acciones inconstitucionales parecidas deben ser sometidos al sistema judicial.

El gobierno estadounidense apoyó el golpe de 2002 y de inmediato reconoció el gobierno golpista a pesar de su comportamiento antidemocrático. Hoy en día, el gobierno de Obama gasta más de $5 millones anuales para apoyar los movimientos de oposición en Venezuela. Un proyecto de ley para un adicional de $15 millones para estas organizaciones anti-gobierno se encuentra ahora en el Congreso.

Actualmente, el Congreso de EE.UU. está decidiendo si impondrán sanciones para castigar a Venezuela; sanciones que al final afectarían a los sectores más pobres de nuestra nación. Espero que el pueblo estadounidense, conociendo la verdad, exprese que Venezuela y su pueblo no merecen tal castigo, y llamen a sus líderes políticos para que abstengan de tales sanciones.

Ahora es un momento para el diálogo y la diplomacia. En Venezuela, hemos extendido la mano a la oposición. También hemos aceptado las recomendaciones de la Unión de Naciones de América del Sur para que participen como testigos del diálogo con la oposición.

También hemos hecho un llamado público al presidente Barack Obama, expresando nuestro deseo de intercambiar embajadores de nuevo. Esperemos que su administración, al igual que los elementos menos radicales de la oposición interna en Venezuela, responda de manera recíproca.

Venezuela necesita paz. Venezuela necesita el diálogo, y Venezuela tiene que seguir adelante. Damos la bienvenida a cualquier persona que sinceramente quiera ayudar a alcanzar estos objetivos.

Nicolás Maduro

Presidente de Venezuela

(*) Publicado originalmente por The New York Times

jueves, 27 de marzo de 2014

¡Ideas a la Hoguera! Por: Jessica Pernia / Tatuy Tv


A los períodos más cruentos de la historia de la humanidad, más sanguinarios y también más retrógrados, aparentemente extintos, los acaba de superar en pleno siglo XXI, la atroz destrucción sistemática de los centros de conocimiento y educación en la República Bolivariana de Venezuela.

Lo que no deja de sorprender es que estos episodios de la historia estuvieron marcados por una feroz pugna por el poder, que impulsaron líderes y organizaciones políticas o religiosas para dominar en términos de clase, a sectores más frágiles, en pro de su supremacía; sin embargo en Venezuela la historia cambia de manera abrupta y se convierte en un fenómeno incomparable, un fenómeno donde una minoría social, los ricos y sus serviles aliados, no tuvieron más camino, que demostrar su talante perverso, reaccionario y en el peor de los casos, fascista, frente a sus reiteradas derrotas en el campo político y social. Pruebas hay de sobra: un estado revolucionario fortalecido, una mayoría electoral de la Revolución triunfante, reconocimiento en el campo internacional y legitimidad democrática, son elementos que esta minoría neo-fascista, no puede sobrellevar.

A la pintoresca historia del Capítulo VI del Quijote de la Mancha, cuando el cura y el barbero, queman los libros de la biblioteca del Caballero de la triste figura, biblioteca que acusaron de haber secado el cerebro del hidalgo, la superó la novela de Ray Bradbury: Fahrenheit 451, más adelante llevada al cine por François Truffaut, en donde los bomberos ya no apagan incendios sino que queman libros, pues según el Gobierno distópico en esta novela, leer impedía a los ciudadanos ser felices. Pero a estos dos ejemplos de ficción y fantasía, los superó la realidad; y aquí también pruebas hay de sobra, repasemos:

El imperio de Qin Shi Huangdi en el proceso de unificación China, hacía el siglo III a.c., entre otras cosas menos perversas, lo caracterizó una etapa cruel en la que se promovió el asesinato de académicos y pensadores, la quema y confiscación de libros y manuscritos, así como la persecución a las Cien escuelas de pensamiento, una serie de escuelas de filosofía y de filósofos, que preceden la sólida cultura asiática hasta nuestros días.

En el imperio de Teodosio el Grande en Roma a finales del siglo IV d.c, fue la llamada Biblioteca-Hija de Seraphis, un complemento de la Gran Biblioteca de Alejandría, quien sufrió los embates de los conflictos político – religiosos de la época. En medio del inicio de una feroz guerra entre páganos, cristianos y judíos, fue ésta Biblioteca Hija saqueada y destruida alrededor del año 391 d.c, cuando el emperador ordena la destrucción de los templos paganos de la ciudad de los Ptolomeos. Cientos de manuscritos, pergaminos de papiro y libros sobre teorías y avances en las ciencias matemáticas, astronómicas, físicas, geométricas y medicinales de los romanos, fueron quemados o desaparecidos.

Bajo el período oscurantista de la edad media comprendido entre los siglos IV y XV, se desplegó la persecución de la Inquisición de la iglesia católica. Esta institución fue establecida en 1184 mediante la bula del papa Lucio III, con lo cual se instaba a los obispos a extirpar la herejía, concediéndoles la autoridad de condena contra los llamados herejes, estos últimos caracterizados por ser disidentes de algunas doctrinas de la Iglesia, que otrora eran castigados con la ex-comunión, más adelante con la tortura y posteriormente con la persecución y eliminación total de todo vestigio literario, teórico, artístico, científico o académico que representara pensamiento contrario a los católicos.

La quema de los Códices o manuscritos Mayas, por el proceso de conquista y genocidio español en México, especialmente por parte del sacerdote Diego de Landa en la localidad de Maní (Yucatán), ha sido otro episodio brutal de la historia en contra del conocimiento universal. De Landa alrededor de 1562, en un acto llamado auto de fe de Maní, hizo quemar cinco mil ídolos y 27 Códices de los antiguos Mayas. Los Códices fueron libros y manuscritos de investigación muy amplios e importantes para la cultura Maya; grandes avances arquitectónicos, astronómicos, matemáticos, y el sistema de escritura pictográfica fueron destruidos en este lamentable episodio de la historia.

Entre los años 1933 y 1938 ocurrieron en la Alemania Nazi, dos eventos de los más escalofriantes de la historiografía contra el pensamiento plural. Joseph Goebbels Ministro de Propaganda del III Reich dirigiendo a la Nationalsozialistoischer Deutscher Studentenbund (Asociación de Estudiantes Alemanes Nacionalsocialistas), emprendió una campaña denominada “Aktion wider den undeutschen Geist” (Acción contra el espíritu anti alemán) en la que se inició el saqueo de librerías, bibliotecas universitarias y centros educativos. Fue el 10 de Mayo de 1933 en la Plaza Opernplatz, donde se realizó la quema de todos los miles de libros y textos saqueados, generando una reacción en cadena similar, en 21 universidades alemanas. Además de esto, durante el 9 y 10 de noviembre de 1938, fue cuando ocurrió la tristemente célebre Noche de los cristales rotos, una serie de ataques atroces contra propiedades, escuelas, bibliotecas, hospitales y sinagogas del pueblo judío; demoliéndolas con mazos, piedras, fuego y armas.

Una vez derrocado el gobierno del Presidente Salvador Allende por parte del General dictador Augusto Pinochet, en Chile, a mediados de septiembre de 1973, se sentenció al país a un estado de sitio que propició terribles agendas de control militar, político y hasta cultural. En su proclama inicial, la Junta Militar golpista se declara antimarxista, con lo cual se procede a perseguir, asediar, destruir y desaparecer todo lo que sobre estos y otros temas, existiese. Fue el propio 12 de septiembre, a un día del inicio del golpe, que se ordena la destrucción de todos los diarios, revistas, libros, bibliotecas o símbolos que relacionados al pensamiento crítico universal. Ese mismo día en Santiago de Chile, la editorial Quimantú, principal centro editorial masivo creado por el gobierno allendista, fue saqueada y a continuación quemados todos los ejemplares de textos literarios, periodísticos y políticos almacenados en su sede, frente a los ojos de los presentes y frente a los lentes de la televisión y medios, aupados por el régimen. De esta misma forma el 23 de Septiembre, fue atacado el conjunto residencial "Remodelación San Borja", edificaciones donde se encontraron miles de libros, textos y documentos que fueron quemados por los militares, formando una hoguera que tardó en aplacarse alrededor de 14 horas.

Durante el año 1976, Luciano Benjamín Menéndez, jefe del III Cuerpo del Ejército Argentino con sede en Córdoba, a cargo del proceso de reorganización Nacional, luego del golpe de Estado donde se estableció la junta militar liderada por el teniente Gral. Jorge Videla, se ordenó una quema masiva de libros, argumentando para entonces que: "De la misma manera que destruimos por el fuego la documentación perniciosa que afecta al intelecto y nuestra manera de ser cristiana, serán destruidos los enemigos del alma argentina". Agregaron que lo hacía a fin de que no quedara ninguna parte de estos libros, folletos y revistas, para que con este material no se siguiera engañando a sus hijos. (Diario La Opinión, 30 de abril de 1976).

Durante el año 1991, en conflicto bélico promovido por Bush padre, fue destruida la Universidad de Mustansyria, fundada en el siglo XIII, una de las universidades más antiguas del mundo. Pero fue a mediados del año 2003, que la humanidad vivió una de las muestras más infames de intolerancia: la destrucción de los principales centros culturales de Irak; una de las regiones con más historia y antigüedad en el planeta. Fue el día 13 de abril de éste año, tras la toma de Bagdad por el ejército de Estados Unidos que una multitud reaccionaria junto al ejército invasor, regó con combustible el Museo Nacional de Bagdad y le prendió fuego. Entre los tesoros de este Museo estaba la más importante colección de antigüedades mesopotámicas del mundo. Pero sin ser suficiente, en el mismo ataque fue destruido el Archivo Nacional de Irak, desapareciendo con él diez millones de documentos de indescifrable valor. Se estima también que alrededor de 200.000 es el número de objetos de arte e interés arqueológico, definitivamente perdidos. Otro hecho macabro fue el bibliocausto y memoricidio tras la quema de la Biblioteca Nacional de Bagdad, acabando con los manuscritos que instituían fuentes auténticas relacionadas con la tradición judía, islámica y cristiana.

La Biblioteca de La Academia de Ciencias de Egipto, fue otra víctima del culturicidio promovido por las guerras. En el año 2011, el 18 de diciembre específicamente, se propició el incendio del edificio de la Academia de Ciencias que albergaba más de 190.000 materiales documentales desde el siglo XVIII. El 90% de los libros que sustentaban las fuentes del siglo XIX también se convirtieron en cenizas.

Todas estas referencias historiográficas, aún a pesar de algunas imprecisiones de rigor, representan la fuente manifiesta del horror sistemático al que son sometidos los pueblos del mundo, tras el oprobio imperialista, el fascismo, las guerras de invasión, la hegemonía del Capital, y junto a ello la promoción del racismo, chovinismo, etnicismo, odio, fanatismo, el miedo y los impulsos sangrientos de la historia de dominación mundial.

Como contraparte a estos lamentables hechos, el proceso revolucionario venezolano se destaca por la promoción educativa, cultural y artística; fomentando el cultivo del conocimiento, las ciencias y la tecnología, donde tan sólo en el año 2010 fueron fundadas 9 Universidades, completando un total de 60 en todo el país, entre autónomas, experimentales y privadas. Un proceso que ha sido reconocido por la UNESCO (en 2014) por ocupar el segundo lugar entre los países de América Latina y el Caribe y el quinto en el mundo, con el 83% de matriculación, la mayor tasa de ingreso de estudiantes universitarios en la región.

Es consternante entonces que reaparezcan fenómenos fascistas depuestos por la historia: la quema ruin de 15 universidades es la prueba, y minúsculos pero perversos criminales de oposición, los culpables. Al respecto el Presidente Nicolás Maduro declaró en una marcha estudiantil en rechazó al fascismo, realizada en marzo del presente año: "No estamos exagerando, no sólo quemaron la UNEFA (Universidad Nacional Experimental de la Fuerza Armada) en Táchira, han quemado 15 universidades en el país y hoy lo denuncio ante el mundo”.

¿Cómo se puede denominar a estos hechos? ¿Qué consecuencia tendrán para la histórica contemporánea de la humanidad? Debe quedar claro que no se trata de juntas militares, ni guerras de invasión, tampoco de fundamentalismo religioso, tiene muy poco de dictaduras autocráticas y mucho menos se trata del poderío de un Reich o un Huangdi, se trata de la demencia de una minoría social, auspiciada por incógnitos empresarios, políticos de la región, y organizaciones paramilitares que frente a la desesperación por las derrotas, arremeten como fieras heridas.

¿Y cómo se le pondrá freno a esto? Quizás dejando de pretender que llamándoles a diálogo, invitándoles a conciliar, y ofreciéndoles suculentas rebanadas económicas, ellos se harán más dóciles o menos siniestros. Quizás también comprendiendo que la única forma de detener su vehemencia fascista, sea de una vez por todas, profundizando el Socialismo, consolidando el tan aludido Golpe de Timón y aprovechando esta crisis política para radicalizar. Frente al fascismo sólo hay una respuesta: El Socialismo.

Fuentes:

http://es.wikipedia.org/wiki/Quema_de_libros

http://www.elciudadano.cl/2013/10/20/91031/de-la-quema-de-libros-de-la-dictadura-a-la-imposibilidad-de-investigaciones-en-democracia/

http://www.theclinic.cl/2012/01/04/las-10-peores-quemas-de-libros-en-la-historia/

http://es.wikipedia.org/wiki/C%C3%B3dices_mayas

http://www.abgra.org.ar/newsletter/ABGRA-Boletin-2013_A5_N4_80_aniversario_quema.pdf

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=172506

http://www.slideshare.net/Corriente/destruccion-censura-y-autocensura-del-libro-en-chile1

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=141828

http://www.viajes-a.net/ciudad/Baghdad-273.htm

http://venezuela-us.org/es/educacion-en-numeros/

Tiene lógica que la oposición pretenda criminalizar a los colectivos y a los Movimiento Sociales.‏ Por: Carlos Rivas.

Si algo nos ha dejado esta situación que vive parte del país, es que las contradicciones se han avivado, y eso no es malo. Esto lo podemos corroborar haciendo un análisis en el discurso de quienes plantean seguir en las calles, pues es evidente que el odio contra-revolucionario se ha alimentado, la resistencia al cambio se profundiza y el anticomunismo coge fuerza entre los sectores de la oposición, sumado a ello, hay una ausencia tremenda en cuanto a propuestas alternativas para consolidar un país mejor. La oposición desesperada, recurrirá a cualquier método para derrocar a la revolución, pues está consciente de que éste pueblo defenderá los logros que ha venido alcanzando como parte de sus luchas contra el gran capital y su modo de vida.

Destrocemos el patrimonio de todos y que nadie se haga responsable! Que se vaya ya! Fuera el castro comunismo! Y un largo etc... un rosario de clamores infundados por sectores radicales de derecha, que atentan contra el proceso de democratización permanente que está viviendo el país en la actualidad.

De esta forma, no deja de llamar la atención el hecho de que se criminalicen, por parte de la derecha fascista, a los colectivos y a los movimientos sociales, pues para nadie es un secreto de que estos últimos son el motor fundamental para la profundización de cualquier proceso de transformación revolucionaria, y pareciera que los sectores oposicionistas lo tuvieran bien claro. Lo cierto es que la criminalización de pobreza, la criminalización de protesta, ergo, la criminalización de toda acción colectiva, no es más que la lógica “ética” con la que funcionan los regímenes despóticos al servicio del capital, pues ideológicamente el individualismo, la competencia y la negación del conflicto, forman parte de los “valores” fundamentales con los que el capital mantiene sus esquemas de re-producción. Esa pretensión, de instalar la idea, de que la ciudadanía individualizada puede alcanzar proyectos políticos, proyectos que aparentemente no tienen objetivos y ni agendas, no es más que una farsa, pues se evidencia sin duda alguna, que entre los sectores de derecha existen movidas colectivas, las cuales apuntan a proyectos comunes; Incitar a una guerra, a una intervención extranjera o derrocar al gobierno, el cual, de más está decirlo fue constituido constitucional y democráticamente por el voto popular, forma parte de planteamientos realizados por sectores de ultra Derecha, que en todo caso no se conoce como parte de una construcción colectiva; Niega lo colectivo, aunque se trabaje en grupo, pues los intereses individuales marcan la pauta a la hora de desarrollar acciones conjuntas. En ese mismo contexto se habla de una ciudadanía individualizada que no se organiza ni se preocupa por consolidar una identidad colectiva, en cuanto a territorialidad, historia y cultura, no es más que un amasijo de hipócritas, que al final competirán con sus “compañeros”, eventuales en las protestas, potenciales enemigos en la competencia capitalista, donde sobre vive el más fuerte, o el más hábil, o el más ladrón. Un embuste clásico para que la dominación se reproduzca en todas sus formas.

Con esto expuesto, creemos que es necesario revisar algunas definiciones teóricas relacionadas a los términos: colectivos y Movimientos Sociales.

Si damos una mirada rápida, podemos encontrar, que colectivo puede ser definido como un grupo de personas que comparten objetos de interés o que trabajan juntos, pero que no necesariamente tienen un objetivo en común. Se caracterizan por compartir y ejercer poder político y social, y tomar decisiones basados en el consenso y principios igualitarios. No obstante, cuando hacemos un ejercicio retrospectivo (histórico), podemos encontrar que el trabajo colectivo, refleja la solidaridad que, por lo menos en el caso Nuestro Americano, ha sido una constante de nuestro ser-hacer como pueblo. En los andes, por ejemplo, encontramos figuras como la cayapa, la mano vuelta y el convite, que son expresión histórica de lo que hemos sido, somos y seguramente seremos, con reuniones para la planificación, toma de decisiones colectivas, diálogo abierto y trabajo transformador co-laborativo.

No es muy distinta la visión conceptual que se tiene de los Movimientos Sociales, que vendrían a ser reflejo de actuaciones colectivas, a nuestro juicio un poco más maduras, en cuanto a los objetivos comunes e identidad construida colectivamente. De esta forma Elizabeth Jelin (1986), nos dice, que: Los movimientos sociales son aquellas acciones colectivas con alta participación de base que utilizan canales no institucionalizados y que, al mismo tiempo que van elaborando sus demandas, van encontrando formas de acción para expresarlas y se van constituyendo en sujetos colectivos, es decir, reconociéndose como grupo o categoría social. Agregaríamos que los movimientos sociales no son otra cosa que el motor, que mueve las transformaciones sociales. Es decir, Los movimientos sociales han sido los que han impulsado los procesos de democratización de América latina, y eso es un punto de honor, para derrumbar las ideas, de que compitiendo individualmente se alcanzan objetivos colectivos. Diez mil farsas pululan por los ambientes y las cabezas de quienes bajo ropajes rebeldes, hacen el papel de reaccionarios, misioneros de la regresión histórica, conservadores cobardes, temerosos a la historia por escribir. El capitalismo es una esquizofrénica cadena de farsas, que a conveniencia desprestigia a quienes le hacen resistencia. Así Los colectivos y los Movimientos Sociales no son más que espacios para la construcción colectiva y la resistencia ante los abusos del sistema y de sus servidores. Mirando así las cosas, los güarimberos golpistas y quienes los financian, son servidores complacientes de los intereses del gran capital, poniendo en práctica el abuso y la desestabilización a toda la población; Son un problema! y se resuelve con organización popular. Organización no para perseguir o violentar, sino para construir nuevas formas de entender la política, que en última instancia debe estar al servicio de la gente y no del mercado.

El miedo a lo otro, a los otros, al cambio, al futuro, ha generado que en algunas zonas residenciales donde aun perviven las Güarimbas, se afiance la resistencia al cambio y se instale lo que hemos denominado la “cultura paraca”. Te pago para, que me “protejas” de los colectivos Chavistas, cerramos el libre transito para que las hordas “castro-comunistas” no invadan nuestras residencias de bien, pagamos para que esa chusma no nos robe a nuestras hijas. ¡Pagamos! aunque suene en colectivo, sólo pagamos, luego de eso nos encerramos en nuestras casas, sin importar lo que ocurra afuera, sin demostrar interés alguno por los problemas de mi vecino. Pagamos, con eso solucionamos todo. Individualismo puro.

La apología al dinero no es sino eso, el individualismo y la competencia, pero sobre todo la intransigencia a aceptar de que algunos se junten para hacer las cosas de forma diferente, incluso, evitar que se junten para que en colectivo sean mejores que los “meritocráticos” que se rascan el ego con papeles avalados por la academia.

Podíamos concluir que si: Un movimiento social es un actor colectivo que interviene en el proceso de cambio social” (Rudolph Heberle, 1951), estaríamos en definitiva, de acuerdo con la derecha fascista, pues ellos ven en la fuerza colectiva del pueblo trabajador el motor para la construcción de una nueva historia. ¿Colectivo? El capital no los permite, es una grosería, es revolucionario. Atenta contra los intereses individuales.

Resguardar la vida y alcanzar la paz revolucionaria, es un hecho colectivo, jamás será producto de luchas individualizadas, descontextualizadas, a-críticas y alienadas por las industrias culturales de los medios de comunicación. O nos salvamos todos, en comunión, o nos iremos al foso, incluso tú, con tus adorados billetes, tu hermosa camioneta y tus títulos extraordinarios. Pensar en colectivo, es pensar en el futuro, es seguir avanzando por la construcción de una humanidad más Humana.

Somos mayoría.

Juntos somos más fuertes y más inteligentes.

Viva la calle libre con los Movimientos sociales revolucionarios.

La mejor manera de evitar la guerra…Por Juan Lenzo / Tatuy Tv


La turbulencia que hoy vive Venezuela nos lleva a reflexionar en torno a cuál debe ser la postura de la Revolución en estos tiempos de cólera. No es fácil cuando en la interpretación de la realidad, se descubre con claridad, que ya el Departamento de Estado Norteamericano aprobó lo vaticinado como inevitable: el acabose cruento para la Revolución Bolivariana.
 

No intentaremos descifrar el método. Pero si es fundamental aprender de la historia (reciente) para que sean los principios revolucionarios, la eficacia política y la experiencia (y no la candidez), los elementos que acompañen a los dirigentes en las decisiones que han de tomarse frente a lo que nos amenaza.
El Fracaso del Diálogo
 

El Presidente Nicolás Maduro, desde la asunción como primer mandatario nacional, ha hecho esfuerzos inestimables en opacar las acciones de la canalla fascista a través del diálogo con sectores “sanos” de la burguesía venezolana. Sin embargo, dichos esfuerzos conciliatorios, extendidos hasta la fecha, no han podido frenar el avance de un abierto golpe de estado concebido a través de una guerra civil.
 

¿Por qué?
- No existe una derecha “sana” como espera el Gobierno Bolivariano. Sólo existen sectores que pujan por la toma del poder, utilizando diferentes métodos. Cuando uno de estos métodos se muestre como el más eficaz para lograr su objetivo, el resto de los métodos se abandona, y los demás sectores se suman sin complejos a quien garantice la toma del poder. Por ello vemos a un COPEI desistiendo del diálogo, al “amigo” Santos enfilar su agresión contra Venezuela…, a la mínima oportunidad, el enemigo rompe con lo “acordado” y se suma al mejor postor.
- El intento reiterativo por parte del gobierno a dialogar y pactar con el enemigo genera dos cosas:
     - Desmovilizamos a nuestra base social, la despojamos de las razones sagradas de lucha, ya que transmitimos la falsa imagen, que afirma que los conflictos sociales antagónicos se pudiesen resolver “conversando” con los enemigos históricos. Omitimos con ello la naturaleza destructiva, violenta y explotadora del Capitalismo. Entonces, si existen capitalistas buenos con los que dialogar, el capitalismo no es tan malo, solo depende de la bondad de sus representantes. Así, debilitamos la esencia de nuestro proyecto Socialista, que busca sustituir radicalmente todo vestigio capitalista presente en nuestra sociedad. Esta confusión y ambigüedad nos debilita moralmente.
   - Es poco disuasivo, al contrario muestra a la revolución débil y vulnerable. Aunque la autenticidad y la sinceridad del llamado a diálogo impulsado por el Presidente Maduro es patente, para los enemigos es señal inexpugnable para la restauración política del capitalismo. El diálogo y la conciliación no repelen la agresión, al contrario la acelera. Gadafi no pudo evitar la invasión a Libia; desarmado e indefenso, aparentemente congraciado con los EEUU y la UE, no existían ya razones políticas e ideológicas para agresión alguna. Y sin embargo, ocurrió…
 

Mientras el gobierno insiste en el diálogo desde hace algunos meses, la desestabilización y la agresión se recrudecen. Pareciera que el esfuerzo por dialogar por parte del gobierno es inversamente proporcional al cese en la agresión. Se percibe más bien, que determinados sectores sostienen la desestabilización para presionar y obtener mayores concesiones vía negociación (véase cantidad de divisas entregadas a sector privado en 2013, implementación del SICAD 2, retroceso en la construcción de una economía socialista, etc…) para así debilitar a la revolución, y a la vez apostar por el camino cruento; aplican a todas luces una estrategia de tenazas en las que ambas rutas de ataque a la revolución se complementan entre sí.
 

La hipocresía de la derecha venezolana es campante, a cada conferencia de paz, se responde con nuevas agresiones, nacionales e internacionales. Nos recuerda los resultados obtenidos en las tristemente célebres Mesas de Diálogo en 2002. Recordamos al Paro-Sabotaje Petrolero de 2002-2003, las guarimbas de otrora, Amuay, los muertos de abril de 2013, la guerra económica, y lo que es peor: el Asesinato de Chávez.
 

Es necesario retomar la orden de Chávez que en 2009 nos decía parafraseando el viejo adagio romano: “la mejor manera de evitar la guerra es preparándose para ella”.  Prepararnos para la guerra que ya comenzó, una verdadera estrategia de disuasión del enemigo, de moralización de nuestro pueblo y de impregnación del espíritu de combate por la Revolución Socialista.
 

Es hora de confiscar a los financistas de este atropello, no más divisas a quienes procuran la guerra en nuestra patria.
 

La Revolución requiere de una organización popular fuerte, integrada entre sí, confederada, organizada como un todo que detenta el poder de la revolución, que organiza y planifica políticas estratégicas junto a los REDI’s, ZODI’s y demás instancias de planificación, diseño y ejecución de políticas públicas.
 

Es necesario reorganizar las zonas económicas socializadas, reforzar la gestión de las empresas bajo propiedad social, integrarlas en un sistema presupuestario, que corrija los vicios e irradien como ejemplos de la nueva sociedad.
 

Es urgente enfrentar la Guerra Psicológica que envenena los espíritus de nuestro pueblo, provocando el odio social suficiente para justificar una confrontación civil que nos llevaría a terrenos insospechados. Enfrentar a los medios responsables y nacionalizarlos.
 

En Diciembre de 2013, frente a la guerra económica, el pueblo se mostró combativo y presto para la profundización del Socialismo, solo con apenas las medidas que tímidamente tomó la revolución frente al acaparamiento y la especulación. Confiemos en el espíritu de lucha de nuestro pueblo y preparemos una ofensiva sin precedentes en la historia.