sábado, 28 de mayo de 2016

Una aventura comunera (I)


Por Xavier Rodríguez (Vocero Casa del Costurero)

Hace unos años me invitaron a participar en unos encuentros monte adentro. En el corazón rural de una Mérida, donde me decían que la gente venía hilando un tejido social, juntándose para construir organización. Entusiasmado con conocer a esa gente, con pocos datos sobre los mencionados, pero con unas fechas precisas en el cronograma, nos dispusimos a visitar la población de Mesa Bolívar para el séptimo encuentro de un movimiento de invisibles.



La invitación nos llegó en medio de los debates calientes de la EPC1.


El loguito diseñado por la gente del Comando Creativo, mil abrazos y mil gracias!!!



Cuando digo invisibles me refiero a una comunidad de venezolanos y venezolanas afines al proyecto comunal, mediáticamente opacados o fuera del foco de los grandes relatos periodísticos a los que nos han acostumbrado. Estos invisibles, sin embargo, son constructores de poder. Lo cual me hace recordar las palabras de LeonardoBoff cuando dibuja esa figura donde varias manos se entrelazan, buscando ayudarse entre sí, solidariamente, como el que comparte la fuerza que se va amasando. Muchos pares de manos suman, además, varios miles de pies, que caminan, incluso desde el anonimato hacia el horizonte común.



En Mesa Bolívar dicen que se disfruta de la oscuridad, ya que una vez al año al caer la tarde, todas las luces eléctricas se apagan y el cielo se colma de fuegos artificiales, le llaman la festividad del Apagón, y contrario al conductismo de la vida moderna, esta gente disfruta del teatro de sombras al calor de las velitas y mecheros.


Mesa Bolívar


Esta tierra rica en producción cafetalera nos recibió un mes de marzo en la escuela básica del poblado, donde se desarrollaron varias mesas de trabajo simultáneas para edificar las diversas aristas del entramado comunal. Nosotros dimos nuestro aporte a una mesa que en principio era de telecomunicaciones, pero que la dinámica asamblearia terminó por instituir como de formación y comunicación. Nuestro aporte desde entonces ha sido caminar juntxs realizando distintas cayapas comunicacionales2. Y claro que pusimos varias manos en esa brega, nos pusimos a la orden, acompañándonos en días y noches de construcción, en soles y lunas donde el niño y el viejo, la campesina y el activista se fueron descubriendo, encomunad@s.

Por aquellos días arreciaba la desaparición de productos en los anaqueles de los supermercados, hablo del 2014, año aciago en lo mediático, pero reconfortante en lo organizativo, en lo real. Y sin embargo, estábamos en mitad de toneladas de alimentos, producidos por las manos de estos seres invisibles que nos alimentaban y nos igualaban sin distinciones de ningún tipo. Recuerdo que se grabaron a estxs compañerxs y se produjeron este y este corto donde su reclamo se volvía posible.


Emergía, por momentos, un país que asegurarás conoces, porque quizás has mirado sus paisajes, y has estado en su geografía, como quien transita detenidamente. Pero que para efecto de la mediática trasnacional carece de relevancia, sencillamente no existe.

Ese país cuenta la historia de unas miradas que emergen desde espacios diversos de resistencia. Resistencia ante el mal gobierno, ante el vasallaje histórico, ante el imperialismo, ante el neoliberalismo depredador, ante quienes buscan truncar las iniciativas de organización en el pueblo, incluso, ante nuestros vicios culturales más arraigados.




1 La Escuela Popular de Comunicación, totalmente al margen de la legalidad, surgida en el corazón del Barrio Santa Elena de la ciudad de Mérida. En los espacios de una casa tomada por el pueblo organizado, conocida como el Costurero, la Casa de los Sueños Emancipatorios. Allí, según mentaban las malas lenguas, dizque estaban construyendo poder popular. La escuela, en ejercicio actualmente, funciona como punto de encuentro de personalidades y colectivos ligados al andar comunicacional, desde un enfoque liberador, con un énfasis en la producción cooperativa. Mucha gente ha pasado por estas aulas abiertas, desde que los compas de Tatuy Tv nos invitaron a formar parte de este experimento.


2 Cayapa comunicacional: Proceso de educación popular en un territorio determinado, que busca compartir saberes y experiencias en medios comunitarios, alternativos o populares, que se traduzcan en productos comunicacionales concretos, micros radiales, notas de prensa, fotografías, videos, radio bocina, entre otros. La construcción de varias cayapas ha permitido conformar una red de reporteros en distintos corredores comunales del Estado Bolivariano de Mérida. Su expresión más inmediata es el programa radial llamado Común Red Comunal de Noticias transmitido por 13 emisoras radiales.

miércoles, 18 de mayo de 2016

Entrevista con Boaventura de Sousa.

“Hay que empezar de nuevo” 

Entrevista con Boaventura de Sousa.

Boaventura de Sousa Santos es sociólogo y docente en la Universidad de Coimbra, en Portugal, y en la de Wisconsin-Madison, en Estados Unidos. Su trabajo busca producir un conocimiento que respete e incorpore los creados en las luchas populares y les sea útil. Ha escrito sobre América Latina, los problemas de la izquierda contemporánea y los procesos constituyentes y es un referente del Foro Social Mundial y de la Universidad Popular de los Movimientos Sociales. El 16 de abril dictó una charla en la Facultad de Ciencias Sociales, ocasión que se aprovechó para hacer esta entrevista.

¿Cómo ves la situación en Brasil después de la votación del juicio político a Dilma Rousseff?

-En el momento en que te hablo no sabemos qué va a pasar, pero de todos modos me parece que va a haber un período bastante turbulento políticamente. El impeachment es claramente un acto que configura un golpe parlamentario, sobre todo porque no se ha demostrado la presunta responsabilidad en crímenes que lo justificaría. Pero también por razones políticas, en la medida en que quizá la presidenta Dilma Rousseff es la política menos corrupta de América Latina, y va a ser impedida por un conjunto de los más corruptos de América Latina. Eso es grave para la democracia de Brasil y es grave para el continente. Entonces, me parece que lo que está en juego en este momento es una normalidad democrática.
Si se da el impeachment, va a tener algunas consecuencias. Obviamente, la polarización social en Brasil en este momento es muy alta, y pienso que ni los movimientos sociales, ni los ciudadanos, ni las clases populares van a aceptar este acto, sobre todo porque de él resultaría un gobierno liderado por un partido [el Partido del Movimiento Democrático Brasileño] que es conocido por ser uno de los más corruptos de la historia de Brasil. Y, por otro lado, porque probablemente el fenómeno más importante que está por detrás de todo esto es la operación Lava Jato, o sea, la gran investigación contra la corrupción, que quizá vaya a ser cancelada, ya que, según todos los indicios que tenemos, hay mucha gente involucrada en la corrupción que pertenece precisamente a ese partido que va a estar en el poder.
Todo esto crea un problema de legitimidad democrática difícil de manejar y cuyas consecuencias son difíciles de prever. Pero el impacto de lo que va a pasar será muy importante para toda la región, porque si el impeachment sale, será una afirmación de que las democracias que existen en el continente son fácilmente manipulables y de que si alguien gana las elecciones y obtiene, por tanto, el derecho de gobernar, cuando importantes fuerzas antidemocráticas deciden que no debe gobernar, tiene maneras de lograrlo por medio de una conjunción de medios: un Poder Judicial conservador, que está al servicio de esas fuerzas antidemocráticas, y fuerzas externas, que en este caso pienso que son del imperialismo estadounidense y que realmente no están interesadas en que continúe en Brasil un proceso que, si bien no es anticapitalista (Dilma no es anticapitalista; obviamente hay muchas críticas a su gobierno por no cumplir con el programa que propuso realizar cuando fue elegida), es posneoliberal, en el sentido de que tiene empresas públicas importantes nacionalizadas, como Petrobras, y recursos naturales importantes fuera del mercado internacional.

El propio Partido de los Trabajadores, antes de este proceso de impeachment, ya había llevado adelante una política basada en exportaciones extractivistas y ya había fortalecido a las policías que ahora son parte de las fuerzas conservadoras. ¿Qué queda de todo esto, cuando muchas de las fuerzas que están conspirando fueron desatadas por el propio gobierno?

-Es verdad que, a lo largo de estos años, estos gobiernos populares latinoamericanos, muchos de ellos salidos de movimientos sociales, cometieron numerosos errores.
¿Cuáles fueron los errores en el caso de Brasil? A mi juicio -y esto también puede aplicarse a otros gobiernos, como el de Cristina Kirchner, en Argentina-, lo que ocurrió fue que aprovecharon una coyuntura completamente excepcional, que es lo que llamamos el consenso de los commodities, es decir que, debido al impulso del desarrollo de China, los precios de las materias primas subieron y permitieron ganancias importantes a estos países. Los gobiernos populares decidieron entonces profundizar el modelo de desarrollo extractivista, con el objetivo de sacar algo de la renta resultante de esa alza de precios para hacer algo de redistribución social. O sea, no cambiaron el modelo económico: permitieron que los ricos y las oligarquías se siguieran enriqueciendo. Los bancos, por ejemplo, nunca ganaron tanta plata en Brasil como en los tiempos de Lula, pero, como los precios eran altos, quedaba un excedente significativo para hacer una redistribución sin precedentes. Por medio de mecanismos como bonos, becas familia y otras políticas sociales, se logró que más de 45 millones de personas salieran de la pobreza, lo que es un hecho político importante. Pero no era el socialismo, porque dependía totalmente de los precios internacionales, en cuya formación Brasil no incide de ninguna manera.
Por eso, por aceptar ese modelo de desarrollo, aceptaron también el modelo político que venía detrás, y que viene de muy atrás. Ese modelo político es el colonial. Hay una continuidad enorme con el modelo colonial, que se había interrumpido en algunos países con la industrialización y la sustitución de importaciones. Durante estos gobiernos populares no hubo cambios en el sistema político, ni en el sistema de los medios de comunicación, ni en el sistema fiscal, y eso fue lo que acabó por llevar a que estos partidos quedaran atrapados en el mismo proceso de gobierno que las oligarquías y las derechas tradicionales, que siempre han utilizado la corrupción, que siempre han utilizado los medios, que siempre han utilizado ilegalidades para poder consolidar su poder. Y hubo aquí una tentación: quizá, si se dejaba a los ricos ser aun más ricos, ellos iban a permitir que el país cambiara lentamente en términos sociales. El problema es que el consenso de los commodities duró hasta que los precios bajaron por la crisis de China, y desde entonces dejó de haber plata para poder garantizar las políticas públicas.
En el momento en que la plata escaseó, ¿qué podía hacer el gobierno? Sólo había una solución real, y era una política fiscal distinta: que los ricos pagaran más impuestos. Pero, como no se cambió el sistema político, eso está totalmente prohibido. Y, por lo tanto, el mismo gobierno empezó a hacer dos cosas: por un lado, profundizar aun más el agronegocio, la frontera agrícola, la frontera minera, lo que contribuyó al despojo de las poblaciones, a la contaminación del agua, a la crisis ambiental, en complicidades extrañas con los ejércitos privados que existen, con organizaciones paramilitares que matan a los indígenas y a los líderes campesinos por todo el continente, mientras estos gobiernos miran hacia otro lado. Por eso el ciclo se agotó.
Era una manera de gobernar como siempre se gobernó en América Latina, más a favor de las clases dominantes que de las clases populares, pero, en un contexto favorable, dejando una parte significativa de la riqueza para la redistribución social. Eso dejó de ser posible, se hizo insostenible para estos gobiernos. Por eso la crisis que tiene Brasil es la crisis que tenemos también en Ecuador en este momento, es la crisis que tenemos en Argentina, donde una derecha muy revanchista en pocos meses destruye todos los avances sociales que se habían conquistado en los últimos 12 años. Y por eso hay que empezar de nuevo.

¿Los gobiernos progresistas no se la pusieron un poquito fácil a la derecha? En este escenario, las fuerzas conservadoras van a volver al poder y se van a encontrar con una Policía militarizada y poderosa en términos materiales y legales, con leyes más represivas, cambios que a la derecha le habrían costado mucho más.

-Comprendo tu pregunta. Los gobiernos progresistas hicieron mucha continuidad con los anteriores, y por eso las rupturas pueden parecer más drásticas de lo que son en realidad. Realmente los líderes indígenas siguieron siendo asesinados en Brasil durante los gobiernos populares, como lo eran antes. Ahora -y aquí hay una división dentro del pensamiento crítico latinoamericano, dentro del cual estoy por adopción, porque no soy latinoamericano-, yo no voy al punto de considerar que estos gobiernos son gobiernos reaccionarios. Algunos colegas consideran que Evo Morales es un reaccionario. Yo no soy capaz, y te digo “no soy capaz” porque es un límite de mi inteligencia, de mi capacidad analítica. Pero es verdad que el progresismo fue hecho con las maneras antiguas de hacer política, y por eso los resultados están ahí. Y facilitaron realmente la entrada de la derecha. Este fue el gran error que cometieron algunas izquierdas del continente.
Uno de los grandes intelectuales de este continente, Álvaro García Linera, después de los resultados de las últimas elecciones en Bolivia dijo muchas veces que, si la derecha volviera al poder, tendría que reconocer que el centro de la política está desplazado hacia la izquierda, porque las fuerzas de izquierda lograron muchos avances que no se pueden destruir. Dijo que podrían reducirlos, pero siempre a partir de un centro ubicado más a la izquierda que antes. Como tú sabes, no fue eso lo que pasó. Mira a [el presidente de Argentina, Mauricio] Macri. En tres semanas, desapareció casi todo lo que se había hecho en 12 años. La derecha, cuando viene, viene revanchista. Viene con la decisión de eliminar todo lo que fue posible durante estos años, con la idea de que, por un lado, es insostenible y, por otro lado, las clases populares no lo merecen. Son privilegios. Las clases populares tuvieron demasiados privilegios, hay que recortarlos. Y la crisis va a ser la excusa.
Por eso yo creo que estos gobiernos populares han cometido muchos errores: no transformaron el modelo económico, ni el modelo de desarrollo, ni el sistema político. Quizá fueron víctimas de su entusiasmo. Tengo que decir que en el inicio estaba 100% con estos procesos. Participé en la redacción de las constituciones de Bolivia y Ecuador. ¿Cuántas veces cené en casa de [el presidente ecuatoriano] Rafael Correa y acabé cantando canciones revolucionarias, del Che Guevara, como si la revolución estuviera próxima? No podía imaginar que años después la alternativa es que, si no tienes inversión estadounidense de despojo, tienes a China, que te cobra de la misma manera y destruye los territorios de la misma manera. Entonces, muchos intelectuales tenemos que hacer una autocrítica también y ser menos arrogantes. Quizás ahora tienes la clave para las epistemologías del sur: ir más despacio, con menos confianza en que las ideas nuevas crean realidades nuevas. No, las realidades nuevas decantan de algunas ideas nuevas, pero no eres tú el que crea las realidades nuevas, es la gente que está en la calle, en la lucha, son ellos quienes están realmente innovando, no eres tú con la teoría.




Imaginas, entonces un escenario en que las cosas vuelven a la normalidad, Estados Unidos vuelve a mirar a América Latina, los precios de las commodities vuelven a estar bajos y el ciclo termina. Has sido una figura protagónica de este ciclo que ahora termina. ¿Cómo te imaginas lo que viene? ¿Qué ciclo puede venir ahora? ¿Qué tipo de cosas habría que empezar a pensar en relación con lo que acaba de terminar?

-Pienso que no estamos regresando a lo normal; cuando mucho, vamos a tener una nueva normalidad bastante turbulenta. Va a ser una democracia de fachada, pero cada vez más vaciada; ya no una democracia de baja intensidad, sino una de bajísima intensidad. No podemos pensar esto como la normalidad, sino como el resultado de un fracaso histórico que se debe analizar, de modo de encontrar las fuerzas que hagan posible un nuevo ciclo más duradero, menos frágil, en el que las conquistas sean menos reversibles. No sabemos en qué condiciones va a ocurrir eso, pero, con alguna turbulencia institucional, va a implicar una reforma política, que va a ser quizá demandada en las calles, reivindicada por los movimientos sociales, por las organizaciones sociales. Quizá necesitamos otro ciclo constituyente. Una nueva asamblea constituyente u originaria, digamos, que haga una reforma política fuerte, para que esta democracia pueda defenderse de las fuerzas capitalistas que la secuestraron.
Eso va a exigir, por ejemplo, que de una vez por todas se acepte que en las condiciones actuales del mundo no hay alternativa socialista en la agenda política, que no existe la posibilidad de una política revolucionaria, como hubo en otros tiempos. La democracia es el único instrumento de lucha que nos queda. Esa democracia tiene que ser reinventada, no puede ser apenas la democracia representativa. El nudo central del proceso político es que va a ser necesario articular democracia participativa con democracia representativa. ¿Qué quiero decir?: que los partidos políticos van a dejar de tener el monopolio de la representación política. Las asociaciones, las organizaciones sociales, los movimientos sociales, reunidos en asambleas, organizando los barrios, en el campo, en la ciudad, van a tener que encontrar formas de participar, no sólo a nivel de consulta, sino también a nivel de implementación, en algunas o en muchas de las políticas públicas -consejos populares de educación, de salud, de infraestructura-, o sea, una forma de que los ciudadanos, además de elegir representantes, puedan tomar algunas decisiones ellos mismos.
Hay que inventar otras formas políticas que permitan esa articulación entre la democracia representativa y la democracia participativa. Para que sea eficaz, va a ser necesario que esté presente en los propios partidos. Hay que refundar los partidos existentes o inventar otros partidos de izquierda construidos con una lógica de base distinta, y esa lógica tiene que incluir la democracia participativa desde el inicio. Tenemos en España a Podemos, que representa esta nueva voluntad política de crear lo que llamamos partidos-movimientos. Articulaciones varias y distintas entre círculos de ciudadanos, asambleas de ciudadanos que deliberan sobre las políticas del partido, que escogen a los candidatos y toman decisiones, que después son asumidas por los liderazgos partidarios. Es una manera totalmente distinta de hacer política, y además es la única que puede impedir que el dinero domine las decisiones político-partidarias y lograr que la corrupción deje de ser endémica.
Hay un campo muy grande para la creatividad democrática. Por eso yo lucho en mi trabajo por lo que llamo las epistemologías del Sur, en el sentido de crear también una reforma en el conocimiento. Porque no pienso que sea posible la justicia social global sin justicia cognitiva global, o sea, una democracia entre diferentes formas de conocimiento. En la raíz de todo el sistema político está el conocimiento académico que controla las universidades y que es eurocéntrico, como la ciencia política, la sociología y la antropología. Son los instrumentos que produjeron las políticas y las formas de representación política que tenemos. Eso tiene que transformarse, aceptando que hay otras maneras de conocer, que la representación del mundo es mucho más amplia que la representación occidental del mundo. Hay otras formas de transformación social que quizá no se van a llamar socialismo ni comunismo: se van a llamar respeto, dignidad, protección de los territorios, derechos del cuerpo de las mujeres. A esto le llamo una ecología de saberes, que implica también una reforma de la universidad.
Si me preguntas cómo definir este nuevo ciclo en términos progresistas (porque también puede ser una nueva barbarie, todavía peor), diría que tiene que tener una dimensión epistemológica muy fuerte, y que esa revolución epistemológica va a pasar por las universidades. Las universidades van a tener que aceptar que dentro de ellas circulen otras formas de conocimiento. Otras concepciones de vida son posibles, pero en nuestros departamentos de ingeniería, de ciencia, de biología, de física se ríen si hablamos de la Pacha Mama, de la Madre Naturaleza o de derechos de la Madre Tierra.

¿Cómo hacer avanzar ese tipo de pensamiento político sobre el conocimiento en un campo universitario en el cual se van a reír? ¿Cómo compatibilizar esta concepción más política, que intenta legitimar saberes externos a la universidad, con dinámicas universitarias para las que cierta forma de producción parece ser la única forma de legitimar cierta forma de conocimiento?

-Es una buena pregunta. Si miras históricamente, gran parte del conocimiento innovador y novedoso que siglos después se lee con atención y provecho no fue creado en la universidad, sino fuera de ella. Frantz Fanon, David Hume, David Spinoza, Karl Marx, Galileo Galilei, no sé... [ríe]. En el siglo XIX, las universidades de este continente seguían enseñando una ciencia aristotélica, que no tenía nada que ver con la realidad. Fue después, con Alexander von Humboldt y la revolución universitaria, y en Argentina con la reforma universitaria de Córdoba, en 1918, que las universidades empezaron a tener una idea de lo que es la responsabilidad social. No fue una reforma epistemológica, pero por lo menos fue una reforma social, que les dio una responsabilidad social más intensa. Y se debió a los estudiantes.
No es claro que esta renovación epistemológica necesaria vaya a ser producida dentro de las universidades. Quizás en el siglo XXI va a haber una división entre universidades hegemónicas, que sigan produciendo el conocimiento reproductor de la dominación capitalista, colonialista y patriarcal, y universidades o sectores de universidades con un papel contrahegemónico, en un contexto que me parece favorable y que resulta de que, contrariamente a los períodos anteriores, las universidades públicas, sobre todo en nuestro continente, pero también en gran parte del resto del mundo, ya no tienen el apoyo de las élites económicas y políticas. Las élites están formando a sus hijos en las universidades globales: en Harvard, en Europa. No confían ni siquiera en la enseñanza media, y sus niños van desde muy temprano a otros países. Porque las universidades eran importantes para crear un proyecto de país, pero ahora ya no es necesario un proyecto de país. Hay un proyecto de mundo, para el que el ejecutivo financiero trabaja hoy aquí, mañana en Hong Kong y pasado en Malasia. Por eso las universidades no tienen apoyo de las élites, y por eso tenemos un problema de financiación de las universidades públicas. Pero tampoco en este momento tienen el apoyo de las clases populares, debido a la arrogancia con que han tratado a las clases populares, sus luchas, sus movimientos y sus conocimientos, siempre usando y mirando con desprecio toda la creatividad popular.
Hay gente en la universidad que está intentando incorporar en ella estos saberes. Y esa gente no puede aguantar que les enseñen como héroes a los que mataron a sus ancestros. Eso, más tarde o más temprano, va a llevar a una revolución, a un conocimiento más fuerte, más articulado, más diversificado. Como digo siempre, el conocimiento científico no se debe demonizar. En algunas de las luchas en que hemos estado muy involucrados, como la lucha contra Monsanto, contra el agronegocio, contra el glifosato y los insecticidas, necesitamos ciencia para conocer, por ejemplo, el porcentaje exacto de veneno en una frutilla o en una papaya. Y hoy podemos decirlo. Los campesinos saben cuándo beben agua contaminada por lo que les pasa, pero no saben exactamente la cantidad de veneno que están tomando. Por eso, la ciencia que va a ser necesaria va a ser la que pueda dialogar con otros saberes, como el de los campesinos. Siempre que un dirigente campesino, indígena o urbano es asesinado, lo es porque está luchando por otra manera de ver la ciudad, por el derecho al agua limpia, por el derecho al territorio. Y no es sólo su lucha, sino también la de los estudiantes y las futuras generaciones; es por la calidad de los alimentos de tus hijos, por tu salud en el futuro. Es una lucha por el mundo. Son guardianes de nuestra salud, y por eso los están matando.

¿Deberíamos recuperar la reflexión sobre la ética en la universidad?
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Creo que sí, pero no una ética según las epistemologías del norte, de ontologías individualistas, como cuando en la ciencia política o en la sociología la unidad fundamental es el individuo. Hay que seguir otras ontologías, para, por ejemplo, rescatar el concepto de comunidad, que se ha perdido en las ciencias sociales.
En toda la construcción de la ciencia social moderna, de [Thomas] Hobbes, [John] Locke y [Jacques] Rousseau, de hecho está siempre presente una tensión entre el principio del mercado, el principio del Estado y el principio de la comunidad. La comunidad de toda la vida, de los ciudadanos, de las obligaciones horizontales entre ciudadanos que no son mercantiles: mi cuidado por ti, mi amistad, que te ayude cuando estás en dificultades. Con el tiempo, ese concepto de comunidad desapareció; las universidades y las ciencias sociales lo redujeron a una cosa que no existe, llamada sociedad civil, un concepto que nunca he usado en mi trabajo. Es un conjunto de individuos hostiles a todos los otros individuos. Hoy en día, lo que les dicen todo el día a los estudiantes es: “tienes que ser un emprendedor”; o sea, para que tengas éxito, es necesario que otros fracasen. Tu éxito es perfectamente simétrico con su fracaso. No hay ninguna posibilidad de que todos ganemos. Este sistema es de un individualismo total. Una ética basada en esta idea es la ética de la autonomía, por ejemplo. Tenemos que ser autónomos. Pero ¿cómo puedes ser autónomo si no tienes condiciones para serlo? ¿Qué es eso de que el emprendedurismo quiere decir trabajar sin derechos y tal vez sin plata durante mucho tiempo? No es eso lo que queremos. Necesitamos buscar otra ética, con otras ontologías.
Las ontologías no occidentales son mucho más ricas. Aquí, en este continente, están en las calles, en los pueblos; ontologías que tienen un respeto muy grande por los ancestros, que todavía son considerados vivos dentro de la comunidad. Por eso el territorio es sagrado. Es el territorio donde enterraron a sus muertos. Nosotros tenemos hoy pueblos de Mozambique, donde hago investigación, en los que los cementerios son cambiados de lugar todos los años porque se descubrieron recursos mineros debajo de ellos. ¡Es una ofensa enorme para la ontología de la gente! Sus ancestros están con ellos y, por otro lado, para ellos también están vivas las futuras generaciones. Nosotros, en el mundo occidental, no logramos entender que tenga derechos quien no tiene deberes. Por ejemplo, las futuras generaciones no tienen derechos, porque tampoco tienen deberes. La naturaleza no tiene derechos, porque tampoco tiene deberes. Esa simetría es totalmente desastrosa. Tienes que entender que las futuras generaciones tienen derechos sobre los que ya están entre nosotros hoy, como garantes de un futuro. Y de la misma manera, la naturaleza. Si no cambias la ontología, si no cambias la epistemología, más tarde o más temprano tu ética va a justificar el individualismo posesivo, el emprendedurismo salvaje, la idea de que eres un ser antisocial y de que para que tengas éxito en la vida debe haber ruinas alrededor de ti. Entonces eres un creador de ruinas.

En Uruguay hay una gran discusión en torno al tema de la extensión, que ha sido históricamente una vía institucional para que la universidad se relacione con otros saberes. ¿Cómo ves esa función?

-De por sí es rebelde y reveladora de la naturaleza de la universidad. Si debe extenderse, es porque está cerrada sobre sí misma. Fue construida así, y por eso la extensión fue una respuesta positiva, sobre todo a principios del siglo XX, en la reforma de Córdoba. Era una de las diez demandas de los estudiantes. Es una respuesta en el marco convencional de una universidad que debe compartir su conocimiento con las clases populares, que muchas veces son las que más lo necesitan, pero no tienen acceso a él. La extensión fue una manera de profundizar un poco la responsabilidad social de la universidad sin que perdiera su identidad. Pero se hizo, en general, de una manera muy débil, porque se concibió como un área al lado de otras dominantes. Investigación, docencia y extensión. Como si la extensión no fuera también docencia e investigación. Los profesores que se dedicaron más a la extensión, porque tenían sus propias lealtades políticas y compromisos con las clases populares, nunca fueron bien vistos en las universidades. La extensión es siempre algo que no tiene la misma dignidad que la docencia o la investigación, como una forma degradada de ser universitario. Extensionista es una palabra horrible.
Yo no quiero despreciar de ninguna manera el trabajo que muchos profesores hicieron, a menudo con el sacrificio de sus carreras, para que la universidad se articulase de una manera más dinámica con las clases y los barrios populares. De ninguna manera. Pero eso tiene que ser complementado con otra cosa en el ciclo que viene ahora. Es lo que llamo la extensión al revés. No es llevar afuera la universidad, sino traer el conocimiento popular a la universidad. Los universitarios tienen que partir de la idea de que hacer extensión no es simplemente llevar afuera el conocimiento académico. Es para aprender. Aprender con la gente, con los movimientos, con las organizaciones, de sus luchas, con la idea de que ellos, trabajando y viviendo cotidianamente esas luchas, tienen maneras de ver la realidad, la convivencia humana, la ética, la vida digna que quizá no están en nuestros libros ni en los artículos científicos, pero que deben ser tenidas en cuenta y nos pueden ayudar a producir conocimientos socialmente más solidarios y más eficaces.
Tenemos maestros populares, sabios, médicos populares, jueces tradicionales de las comunidades campesinas e indígenas que vienen a la universidad a explicarles a los estudiantes otras maneras de resolver conflictos. De resolver casos criminales sin que haya prisión. Que hay otra forma de integración de los jóvenes en la comunidad que no pasa por la cárcel. Entonces, ¿extensión? Y sí, pero con extensión al revés. Traer a otros para adentro de la universidad. En eso, los estudiantes deberían tener un papel muy importante, y es necesario un cambio curricular muy fuerte. Tan fuerte que yo pienso que los estudiantes y los profesores que se interesen por esta reforma tendrán que asumir algún riesgo.
Cuando se entra a la universidad, el primer año o los dos primeros años deberían ser dedicados a desaprender. A olvidar muchas cosas que tenemos en nuestras cabezas. De nuestra historia, de nuestra realidad, de nuestra manera de vivir, de nuestra manera de consumir. Para poder abrir un poco los ojos a otra realidad y aceptar que hay otras maneras. Yo tengo que imaginar una necesidad para hacerla real. Por ejemplo, tengo que imaginar que este producto [toma un celular] va a ser válido durante dos años. Ya sé que dentro de un año o dos voy a empezar a pensar que no me satisface: que la batería debería durar más, que ya inventaron otro, etcétera. Imaginamos necesidades para hacerlas reales. Y, al mismo tiempo, la gran mayoría tiene necesidades inimaginables de agua, de electricidad. Y a veces están a tu lado. Por ejemplo, en un taller que estamos organizando en Minas Gerais, con la Universidad Popular de los Movimientos Sociales, en una comunidad indígena, será necesario un acuerdo de convivencia para usar el agua, porque vamos a tener 40 personas con un solo cuarto de baño durante 200 días, y no se va a poder gastar más de dos litros de agua al bañarse. Imagínate. Vamos a aprender eso porque haremos un taller fuera de la universidad con los movimientos sociales. Será una ocasión sorprendente para ver la realidad de la vida, que está por todos lados. Eso es parte de lo que llamo la sociología de las ausencias, de los invisibles, los que no cuentan. Si los mencionas de alguna manera en tu universidad, los profesores te dirán: “Ah... sí, ese problema existe, pero ya se va a resolver. Es una cuestión de tiempo, de desarrollo. Necesitamos más Monsanto, vamos a electrificar obviamente todo el país, y ahí se va a resolver”. Así que cuando el país esté totalmente destruido, estará totalmente desarrollado.

 Tomado de: http://ladiaria.com.uy/articulo/2016/5/hay-que-empezar-de-nuevo/

martes, 17 de mayo de 2016

Milton Friedman y sus recomendaciones a Chile



La avanzada neoliberal sobre el continente demanda un estudio permanente de las formas de opresión y dominación que se formulan contra los pueblos en resistencia. El siguiente texto expone algunas consideraciones importantes para aplicar ese "enfoque de shock" por el cual Milton Friedman (Premio Nobel de Economía, 1976) es recordado, harto defensor del libre mercado, sus recomendaciones a Pinochet merecen una revisión.




por José Piñera

José Piñera fue el ministro del Trabajo y Previsión Social de Chile responsable de la reforma radical del sistema de pensiones en 1980 (www.josepinera.com), es co-presidente del Proyecto para la Privatización de la Seguridad Social del Cato Institute, y presidente del International Center for Pension Reform (www.pensionreform.org).
En los últimos 10 años forjamos una amistad intelectual con Milton Friedman en múltiples encuentros, de los cuales destaco tres:
a) El 1 de Mayo de 1996 lo visité, con mi amigo Carlos Gómez, en su departamento en San Francisco con ocasión de los 15 años del inicio de operaciones del sistema de AFP y fuimos deslumbrados por horas por una mente brillante y un corazón valiente;
b) Al año siguiente, viajamos juntos en una limousine interminable desde San Francisco a San José, con Rose y el presidente del Cato Institute Ed Crane, pues en un gesto notable accedió a introducirme en una conferencia que me habían pedido 200 empresarios líderes de Sillicon Valley;
c) Junto con Antonio Martino, entonces Ministro de Defensa de Italia, fuimos los únicos extranjeros invitados a la ceremonia en la Casa Blanca del 9 de Mayo del 2002, llamada "A Lifetime of Achievement: Milton Friedman at 90", en la cual destacaron sus contribuciones el Presidente George W. Bush, el ex-Secretario de Defensa Donald Rumsfeld, el Presidente del Federal Reserve Alan Greenspan, el Ministro de Justicia de Reagan Ed Meese, y el Premio Nobel Gary Becker.
Las ideas de Milton Friedman fueron claves en la Refundación de Chile y, desde ya, fue en el Capítulo 11 de su libro "Capitalismo y Libertad" donde por primera vez leí, a mediados de los 60, la idea que cambiaría mi vida: que en una sociedad libre se podía y se debía privatizar la previsión social.
Como no me atrevo a traducir a Yeats, permítanme despedirme de Milton Friedman con este poema en inglés: "Think where man´s glory most begins and ends/And say my glory was I had such friends".
Aquí está el texto completo de la carta que le envió Milton Friedman al Presidente Pinochet el 21 de Abril de 1975, despues de una visita de una semana a Chile. Ella aparece, por cierto en inglés, en el libro de memorias de Milton y Rose Friedman titulado "Two Lucky People" (The University of Chicago Press, 1998).


21 de Abril, 1975.

Personal
Excmo. Sr. Augusto Pinochet Ugarte
Presidente
Edificio Diego Portales
Santiago, Chile


Estimado señor Presidente:
Durante la visita que le hiciéramos el viernes 21 de Marzo, realizada con el objeto de discutir la situación económica de Chile, Usted me pidió que le transmitiera mi opinión acerca de la situación y políticas económicas chilenas luego de completar mi estancia en su país. Esta carta responde a tal requerimiento.
Permítame primero decirle cuán agradecidos estamos mi esposa y yo de la cálida hospitalidad que nos brindaran tantos chilenos durante nuestra breve visita; nos hicieron sentir como si realmente estuviéramos en casa. Todos los chilenos que conocimos estaban muy conscientes de la seriedad de los problemas que su país enfrenta, dándose cuenta de que el futuro inmediato iba a ser muy difícil. Sin embargo, todos mostraban una firme determinación en aras de superar dichas dificultades y una especial dedicación en el trabajo por un futuro más próspero.
El problema económico fundamental de Chile tiene claramente dos aristas: la inflación y la promoción de una saludable economía social de mercado. Ambos problemas están relacionados: cuánto más efectivamente se fortalezca el sistema de libre mercado, menores serán los costos transicionales de terminar con la inflación. Sin embargo, y pese a estar relacionados, se trata de dos problemas diferentes: el fortalecimiento del libre mercado no culminará con la inflación per se, como tampoco terminar con la inflación derivará automáticamente en un vigoroso e innovador sistema de libre mercado.
La causa de la inflación en Chile es muy clara: el gasto público corresponde, aproximadamente, a un 40% del ingreso nacional. Cerca de un cuarto de este gasto no deriva de impuestos explícitos y, por lo tanto, debe ser financiado emitiendo una mayor cantidad de dinero; en otras palabras, a través del impuesto oculto de la inflación. El impuesto inflación, utilizado para levantar una cantidad de dinero equivalente al 10% del ingreso nacional es, por ende, extremadamente gravoso - una tasa impositiva de 300% a 400% (es decir, la tasa de inflación)- impuesta sobre una estrecha base de cálculo- 3% a 4% del ingreso nacional (es decir, el valor de la cantidad de dinero que circula en Chile como efectivo y depósitos en cuentas corrientes).
Este impuesto inflación genera un enorme daño al inducir a las personas a dedicar un gran esfuerzo por limitar su posesión de dinero en efectivo. Esa es la razón por la cual la base es tan estrecha. En la mayoría de los países, desarrollados y subdesarrollados, la cantidad de dinero es más cercana al 30% del ingreso nacional que al 3% o 4% de éste. Desde la perspectiva del gasto total, que es un múltiplo del ingreso, el dinero en Chile alcanza sólo a algo así como 3 días de gasto, lo que fuerza a realizar nada más que operaciones de subsistencia en el rubro comercio, además de estrangular al mercado de capitales.
Existe solo una manera de terminar con la inflación: reducir drásticamente la tasa de incremento en la cantidad de dinero. En la situación de Chile, el único modo para lograr la disminución de la tasa de incremento en la cantidad de dinero es reducir el déficit fiscal. Por principio, el déficit fiscal puede ser reducido disminuyendo el gasto público, aumentando los impuestos o endeudándose dentro o fuera del país. Exceptuando el endeudamiento externo, los otros tres métodos tendrían los mismos efectos transitorios en el empleo, aunque afectando a diferentes personas -disminuir el gasto público afectaría inicialmente a los empleados públicos, aumentar los impuestos afectaría inicialmente a las personas empleadas por quienes pagan impuestos, y endeudarse afectaría inicialmente a las personas empleadas por los titulares de los créditos o por la las personas que, de otro modo, hubieran conseguido esos fondos prestados.
En la práctica, disminuir el gasto público es, por lejos, la manera más conveniente para reducir el déficit fiscal ya que, simultáneamente, contribuye al fortalecimiento del sector privado y, por ende, a sentar las bases de un saludable crecimiento económico.
La disminución del déficit fiscal es requisito indispensable para terminar con la inflación. Un problema menos claro es cuán rápidamente debe terminarse con ella. Para un país como Estados Unidos, en el cual la inflación es de alrededor del 10%, yo aconsejo una política gradual de eliminación en dos o tres años. Pero para Chile, en que la inflación se mueve entre el 10% y 20% mensual, creo que graduar su eliminación no es viable; conllevaría una tan gravosa operación por un periodo de tiempo tan largo, que temo la paciencia no acompañaría el esfuerzo.
No existe ninguna manera de eliminar la inflación que no involucre un periodo temporal de transición de severa dificultad, incluyendo desempleo. Sin embargo, y desafortunadamente, Chile enfrenta una elección entre dos males, un breve periodo de alto desempleo o un largo periodo de alto desempleo, aunque sutilmente inferior al primero. En mi opinión, las experiencias de Alemania y Japón luego de la II Guerra Mundial, de Brasil más recientemente, del reajuste de postguerra en Estados Unidos, cuando el gasto público fue reducido drástica y rápidamente, argumentan en pro de un tratamiento de shock. Todas estas experiencias sugieren que este periodo de severas dificultades transicionales sea breve (medible en meses) para que así la subsecuente recuperación sea rápida.
Para mitigar los costos de la transición y facilitar la recuperación, creo que las medidas fiscales y monetarias debieran ser parte de un paquete que incluya medidas que eliminen los obstáculos a la empresa privada y que alivien la aguda angustia.
Para acotar, haré un bosquejo de los contenidos de un paquete de propuestas específicas. Mi conocimiento de Chile es muy limitado como para permitirme ser tanto preciso como exhaustivo, de modo que estas medidas deben ser consideradas más bien como ilustrativas.
Si este enfoque de shock fuera adoptado, creo que debiera ser anunciado pública, muy detalladamente y, además, entrar en vigor en una fecha muy cercana a dicho anuncio. Cuánto mejor informado se encuentre el público, más contribuirán sus reacciones al ajuste. A continuación propongo una muestra de las medidas que debieran ser tomadas:
1.- Una reforma monetaria que reemplace el escudo por el peso, con 1 peso = 10.000 escudos (o quizás 1.000 escudos). Por sí misma, esta medida no produciría ningún efecto sustancial, pero cumpliría una valiosa función sicológica.
2.- Un compromiso del gobierno de reducir su gasto en 25% dentro de seis meses; reducción que debiera tomar la forma de una disminución transversal del presupuesto de cada repartición en 25%, con los relativos a personal a tomarse cuán pronto como sea posible. Sin embargo, las reducciones de gasto debieran ser escalonadas en base a un periodo de seis meses para permitir el pago de generosas indemnizaciones. (Cualquier intento de ser selectivo o parcial tiene la probabilidad de fracasar debido a las posibles manipulaciones de cada repartición por lograr que la reducción presupuestaria afecte a otra de ellas. Es preferible hacer primero una reducción transversal, para luego reasignar el total ya reducido).
3.- Un crédito nacional de estabilización otorgado por el público para complementar la reducción del gasto durante los seis primeros meses para permitir así una más rápida reducción en la emisión de dinero que en el gasto. Las condiciones debieran incluir un reajuste por inflación para lograr la confianza del público en la determinación del gobierno de terminar con la inflación.
4.- Si fuera posible, un crédito externo de estabilización para el mismo propósito.
5.- Un categórico compromiso del gobierno de que después de seis meses no financiará más gasto alguno a través de la emisión de dinero. (Así como la recuperación económica se vaya dando, la cantidad de dinero deseable en términos reales, esto es, la cantidad consistente con precios estables, aumentará. Sin embargo, este incremento debiera servir como base para la expansión de un mercado de capitales privado en vez de utilizarse para financiar gasto público).
6.- Continuar con vuestra política actual de un tipo de cambio diseñado para aproximarse a un tipo de cambio de libre mercado.
7.- La eliminación de la mayor cantidad posible de obstáculos que, hoy por hoy, entorpecen el desarrollo del libre mercado. Por ejemplo, suspender, en el caso de las personas que van a emplearse, la ley actual que impide el despido de los trabajadores. En la actualidad, esta ley causa desempleo. También, eliminar los obstáculos a la creación de nuevas instituciones financieras. Asimismo, eliminar la mayor cantidad posible de controles sobre los precios y salarios. El control de precios y salarios no sirve como medida para eliminar la inflación; por el contrario, es una de las peores partes de la enfermedad. (Eliminar obstáculos, pero no sustituir subsidios. La empresa privada tendrá la facultad de gozar de las recompensas del éxito sólo si también arriesga soportar los costos del fracaso. Todo hombre de negocios cree en la libre empresa para todos, pero busca también favores especiales para sí mismo. Ningún obstáculo, ningún subsidio; esa debiera ser la regla).
8.- Tome las providencias necesarias para aliviar cualquier caso de real dificultad y severa angustia que se de entre las clases más pobres. Tome en cuenta que las medidas tomadas no producirán, por sí mismas, daño en estos grupos. El despido de empleados públicos no reducirá la producción, sino que simplemente eliminará gasto- sus despidos no significarán la producción de un pan o un par de zapatos menos. Pero indirectamente, algunas de las clases menos privilegiadas serán afectadas y, séanlo o no, el programa de medidas será señalado como el culpable de sus angustias. Por lo tanto, sería beneficioso tomar ciertas providencias de este tipo en dicho programa. En este aspecto, mi ignorancia de la situación y acuerdos actuales vigentes en Chile me hacen imposible ser más específico.
Un programa de shock tal como este podría eliminar la inflación en cuestión de meses. También fundaría las bases necesarias para lograr la solución de su segundo problema- la promoción de una efectiva economía social de mercado.
Este no es un problema de reciente origen, sino que surge de tendencias al socialismo que comenzaron hace 40 años y que alcanzaron su lógico, y terrible clímax, durante el régimen de Allende. Ustedes han sido extremadamente sabios en la aplicación de las muchas medidas que ya han tomado para revertir esta tendencia.
La eliminación de la inflación llevará a una rápida expansión del mercado de capitales, lo cual facilitará en gran medida la privatización de empresas y actividades que aún se encuentran en manos del Estado.
El más importante paso en este sentido es la liberalización del comercio internacional para, de este modo, proveer de una efectiva competitividad a las empresas chilenas y promover la expansión tanto de las importaciones como de las exportaciones. Lo anterior no sólo mejorará el bienestar del chileno común al permitirle adquirir todos los bienes al menor costo, sino que también disminuirá la dependencia de Chile en un sola exportación de importancia: el cobre. Quizás la mayor recompensa en esta área se obtendría a través de la liberalización de la importación de vehículos motorizados.
Estoy conciente de que su Gobierno ya ha dado pasos importantes y planea otros futuros en orden a reducir las barreras al comercio internacional y a liberalizarlo, y que, como resultado de ello, la ventaja competitiva real de Chile se refleja mejor en éste hoy que en las décadas pasadas. Este es un gran logro. También veo que en esta área existe un fuerte argumento a favor de una gradualización para entregar a los productores chilenos una oportunidad para ajustarse a las nuevas condiciones. No obstante, gradualismo no debe significar quedarse estancado. En mi opinión personal, creo que un buen consejo para Chile sería dirigirse a la liberalización del comercio a una velocidad y en una extensión mucho mayores de las que hasta ahora han sido propuestas. Un comercio totalmente libre es el objetivo final deseable, aunque no sea posible de alcanzar en el más cercano futuro.
Quisiera concluir esta carta diciendo que estoy seguro que Chile tiene un gran potencial. Ha sido un pueblo capaz, letrado, creativo y lleno de energía, que tiene una larga historia y tradición de orden y paz social. Hace unos cuarenta años atrás, Chile, como muchos otros países, incluyendo el mío, se encausó en la ruta equivocada- por buenas razones y sin maldad, ya que fueron errores de hombres buenos y no malos. El mayor error, en mi opinión, fue concebir al Estado como el solucionador de todos los problemas, de creer que es posible administrar bien el dinero ajeno.
Si Chile toma hoy la senda correcta, creo que puede lograr otro milagro económico: despegar hacia un crecimiento económico sostenido que proveerá una ampliamente compartida prosperidad. Pero para aprovechar esta oportunidad, Chile deberá primero superar un muy dificultoso periodo de transición.
Sinceramente,
Milton Friedman

 Publicado originalmente en: http://www.elcato.org/milton-friedman-y-sus-recomendaciones-chile

lunes, 25 de abril de 2016

Linchamiento Mediático / Metástasis de las ignominias: premeditación, alevosía, ventaja y masividad




​Linchamiento Mediático

Metástasis de las ignominias: premeditación, alevosía, ventaja y masividad

Fernando Buen Abad Domínguez

Una de las cualidades más perversas del "linchamiento mediático" radica en su impunidad pública masificada. No hay retorno. Las calumnias, las mentiras, los rumores, los chismes… las pruebas falsas y en general todas las agresiones previstas por los códigos civiles y penales, cobran virulencias especiales cuando se producen en público, sin fronteras y ni mesura posible. Nadie puede reparar un daño que hace metástasis fácil en un caldo de cultivo prefabricado, abonado con morbo, impudicia e impunidad sistémicas. Tal como es el capitalismo todo y sus especialistas del linchamiento. Nadie está a salvo.

Algunos creen que la figura jurídica del "linchamiento mediático" es una exageración que no cuenta con sustento legal suficiente. Algunos creen que es imposible sancionar a los linchadores sin rozar, o lesionar, la "libertad de expresión" en alguna de sus variedades liberalistas. No faltan los que rechazan radicalmente el "linchamiento mediático", con pretextos incluso filológicos, para rechazar íntegramente los cuerpos legales que lo tipifican.

Hay casos a granel, no sólo para demostrar la génesis y las consecuencias de un episodio de "linchamiento mediático", sino para exigir que se lo estudie y profundice, con deslindes de responsabilidades y sanciones, atándolas siempre a la reparación exhaustiva y pública del daño. Especialmente cuando se lincha a los líderes de movimientos políticos o partidos democráticos. Justicia social, pues. Hoy es imposible cuantificar y cualificar el daño producido por el "linchamiento mediático" a Fidel Castro, Hugo Chávez, Cristina Fernández, Evo Morales, Rafael Correa… e incluso contra países enteros como Cuba Revolucionaria. Si CNN, "El País" de España o "The Guardian"… tuviesen que reparar el daño hecho al prestigio, la obra y las tareas de esos líderes… reparación íntegra en su profundidad y extensión, debido a las falsedades mediáticas, defraudaciones periodísticas, tergiversaciones televisivas… hechas con premeditación, alevosía y ventaja (entre tras muchas decenas de conductas delincuenciales) no alcanzarían los espacios ni los tiempos para "reparar el daño"

Junto a las agravantes de la premeditación, la alevosía y la ventaja, el "linchamiento mediático" contiene el agravante, además, de ser delito cometido en público, con difusión masiva y con profundidad y extensión mayormente incalculables. Daña a la víctima en círculos sociales próximos y lejanos. Sin retorno. Un delito cometido en público, y masificado con herramientas cuya capacidad de propagación puede dañar en calidad y en cantidad los valores, los principios y las conductas de las víctimas; funda una pedagogía criminal que tiende a empeorar por la impunidad efectiva que se deriva de la imposibilidad de reparar el daño.

La asociación de los términos "linchamiento" y "medios" sirve para afianzar una categoría delincuencial nueva que no está exenta de antecedentes. La distinción dura producida por la asociación de los términos no descansa en su fuerza "metafórica" ni "literaria" (como pretenden algunos reduccionismos de alquiler) esos conceptos dejan de ser lo que son de manera separada para, unidos, revelar el territorio nefasto de una forma delincuencial propia de la expansión tecnológica, su multi-presencia y los intereses subyacentes en usarla para fines aviesos, descalificatorios y criminales.

Las víctimas no tienen defensa efectiva ni suficiente. No sabe con exactitud quiénes ni cuántos conspiraron. No sabe con precisión cuántos medios participan ni hasta dónde se expande el daño. No hay políticas de corto, mediano y largo plazo para resarcir ni sancionar. Tampoco se sabe a cuántos debe sancionarse si se hicieron cómplices de una calumnia, por ejemplo. La víctima queda marcada de por vida. Un ejemplo de "linchamiento mediático" es el propio concepto de "linchamiento mediático".

No menos terrible es el peso de la premeditación especializada que se fabrica en los laboratorios de guerra psicológica profesionales de la siembra de zozobra, miedo, depresión y descrédito a mansalva contra personas, países, decisiones democráticas o proyectos revolucionarios. Basta con ver la portada del diario español "El País" con la imagen que atribuyeron al presidente venezolano en un quirófano. Operaciones golpistas. "…planificado, conociendo las posibles consecuencias del acto y abusando de una posición de ventaja".

Cuando alguien incita, con algún medio de comunicación, a una masa (incuantificable) a juzgar y dar por verdadero un dicho o hecho del que no hubo debido proceso jurídico, e instala, con ese juicio, expresiones o conductas que dañan la reputación, el estado de ánimo o las relaciones sociales de alguien, el delito que comete el linchador originario se replica en todos aquellos que participan y se convierten en cómplices (y en víctimas de engaño también) con grados diversos.

Pero la escala más dañina del "linchamiento mediático", por su perversión y volumen, no está en sus tufos golpistas y magnicidas, está en su capacidad de infiltrarse como cultura de la descalificación, como hábito de la marginación impune o como tradición inamovible, reservada para los poderosos cuando se les viene en gana satanizar a una persona, a un movimiento político o una revolución social para anular su pensamiento y encadenarlo a un cepo de mentiras, ridiculizaciones y falacias degradantes. Con ayuda de conglomerados mediáticos burgueses. A "voz en cuello" y a los "cuatro vientos".

Está claro que en una situación de guerra, también mediática, entre clases sociales, el papel y el valor de un cuerpo jurídico es relativo al nivel de las tensiones de clase y que sólo presta utilidad mientas exista alguna tarea democrática que la burguesía deba agotar antes de su desaparición. Eso no impide que se estudie la categoría "linchamiento mediático" y se la use como camino hacia la demostración palmaria de todas las canalladas que el capitalismo es capaz de idear para atacar a la clase trabajadora, no sólo en el campo objetivo de la plusvalía sino, también en el de la "plusvalía ideológica" y la subjetividad. Objetivamente.

No está de más recordar, cuando uno explora territorios de Justicia Social, que la única fuerza capaz de resarcir a los pueblos (contra toda la parafernalia de los miles de "linchamientos mediáticos" perpetrados cotidianamente), es la Revolución Socialista y Científica que han de impulsar los pueblos para los pueblos, sin concesiones reconciliatorias, sin camaleonismo reformista y sin burocratismo bacteriológico. Mientras tanto podrá ser usada en su contra toda herramienta de lucha que permita derrotar (toda o en partes) la ideología (y las prácticas) de la clase dominante. El "linchamiento mediático" debe ser sancionado legal y políticamente de inmediato. Observen este caso de "linchamiento" del "gobierno" mexicano servil a los intereses oligárquicos y a TELEVISA: "Denuncia campaña de linchamiento del gobierno federal contra los maestros disidentes"… "Los medios, salvo honrosas excepciones, están justificando la represión de manera irresponsable. Es lamentable que conductores de radio, televisión y otros periodistas estén alentado la represión. Yo les diría que se serenen, que se tranquilicen. Los docentes tienen derecho a defenderse, es su legítimo derecho".  

http://www.jornada.unam.mx/2013/08/26/politica/010n1pol

 

 

martes, 2 de febrero de 2016

El “Gorilismo” pretende volver, ahora con métodos “democráticos”.


Por: Carlos Rivas*


Como un sueño horrible, como una pesadilla son los gobiernos de las elites. Los poderosos, cuando les toca ejercer el poder político, porque de forma fáctica dominan al mundo, sólo ofrecen desesperanza, terror, persecuciones, violaciones a los Derechos Humanos, impunidad (para los pares), en síntesis, son el reflejo más directo de la decadencia humana en la que se encuentra entrampada la sociedad moderna. Los viejos métodos, hoy se camuflan, incluso pareciera que en la actualidad existe una suerte de "hipócrita dictablanda", discursivamente democrática, y en la práctica asesina de sueños y de la esperanza. Evidentemente no estamos haciendo referencia a la esperanza burguesa, con toda su gula, hablamos del "Derecho de vivir en paz".

Ha sido cuento sabido, que han existido, y existirán, políticos al servicio de los intereses del gran capital, y son ellos mismos quienes aplican los métodos de exterminio a todo el que se plante a construir alternativas a su imagen de mundo, siempre egoísta y competitiva. Como dice Galeano en las Venas Abiertas de América Latina (1970), En América Latina resulta más higiénico y eficaz matar a los guerrilleros en los úteros que en las sierras o en las calles (p. 6), el nuevo método implica el desmantelamiento de la memoria, la desaparición de los referentes de lucha, la disolución de la simbología rebelde y constructiva, por ello, desaparecer todo vestigio contrahegemónico se convierte en una labor fundamental de la canalla. Dejar sin identidad a los pueblos, despojarlo de sus referentes de lucha, es ahora un elemento clave para hacer "sentido común" de la arremetida neoliberal que está en la agenda de la derecha internacional.

Estamos ante un pánico colectivo, que estimulan los medios de comunicación, un pavor inducido hacia las grandes masas de excluidos, que el mismo sistema ha generado y que, "para salud del colectivo", deben mantenerse en silencio, en su suburbio, en su barriada, quietos allá, para que los de acá, nos hagamos de la vista gorda y hagamos como si todo anduviera bien. Esa idea, que la burguesía ha instalado, de que los vulnerables son una amenaza para los que tienen ciertas necesidades cubiertas, ha sido un lenguaje simbólico bastante útil para desclasar a los pueblos y sumergirlos en una profunda alienación, para de igual manera obtener beneficios a la hora de elegir quién es el salvador de la "democracia".

Estas ideas reproducen a lo extremo al individualismo, para el cual el orden social existente es natural, por tanto la pobreza debe existir, es una realidad inmutable en el tiempo, y quienes la padecen, no sólo deben aceptarla como precepto, sino que tienen prohibido rebelarse para cambiar "tan sagrado" orden de cosas. Por eso y por muchas otras cosas más, la solidaridad le parece un acto extraño a muchos, y para ello, afinando siempre la estrategia de mantener el statu quo, se han diseñado y se diseñan políticas de persecución y violación de los Derechos Humanos por medio de la criminalización de los movimientos sociales, la protesta social, la organización y hasta de la pobreza.


Un caso particular que mucho tiene que ver con la derecha global.


Recientemente, recibimos el 2016 con muchas noticias a escala mundial, sin embargo, hay una que nos parece bien importante reseñar, por sus características de mal ejemplo para América Latina. En ese vaivén desesperanzador para el pueblo explotado latinoamericano, nos encontramos, afortunadamente, con el resurgimiento permanente de los movimientos sociales, quienes se convierten en definitiva en un instrumento democratizador y de construcción de políticas más equitativas en el marco de la disputa por la restauración del neoliberalismo. Y es esto precisamente lo que viene ocurriendo en Jujuy, al norte de la Argentina, en medio de un panorama heredero de la exclusión "Menemista", recompuesto socialmente desde la calle, con permanentes movilizaciones y aglutinando una fuerza social desde el trabajo colectivo, por medio de cooperativas para la auto-construcción y la auto-sustentabilidad de ciudadelas que atienden a los "sin techos" de esa región.

Milagro Sala, es una mujer que forma parte fundamental de la vocería de la Organización Barrial Tupac Amaru, espacio por medio del cual, se vienen consolidando aportes importantes para la edificación de una política incluyente desde el trabajo, la recreación y la producción. En una entrevista que le realizamos en el año 2010, en Cochabamba, Sala nos decía que venían de la calle, espacio en el que el mismo pueblo comenzaba a buscar soluciones a los problemas de salud, alimentación, educación, trabajo, vivienda (…) y que descubrieron que si no se organizaban no podían vivir un poco mejor, en definitiva, se trata de construir una política desde las bases, para la vida, para el buen vivir (…) La necesidad de vivir un poco mejor, los ha invitado a organizarse en función de alcanzar objetivos comunes, en formación permanente, desmitificando la representatividad política, para consolidar, desde la participación popular nuevas lógicas del hecho político.

Como lo decíamos líneas atrás, el 2016 nos llega con la desagradable noticia de que Milgro es detenida por las fuerzas policiales de Jujuy, imputada por el gobierno local por supuesta "instigación a cometer delitos y tumultos en concurso real", al mismo tiempo la dirigente denuncia que los medios se han encargado de censurar las luchas del pueblo: "Hay muchos compañeros que están sufriendo discriminación y hay medios que están tapando esto. Han barrido con todo". Con todo lo ocurrido en la Argentina en la época Macri, incluyendo el atropello hacia Milagro Sala y a toda la organización Barrial Tupac Amaru, se abre una disputa en el plano de la opinión pública, muchas manifestaciones de solidaridad a lo interno del país, sumado a voces de apoyo y defensa a los Derechos Humanos a escala regional.

Por un lado, los sectores más temerosos, por tanto los más reaccionarios, pedían al magistrado Jujeño la no libertad de la dirigente Milagro Sala, mientras que por otro lado organizaciones sociales y políticas preparaban protestas y movilizaciones de calle a fin de lograr la liberación de la dirigente; se desarrolló además, una actividad importante en la que se proyectó la película realizada por Miguel Pereyra "Milagro en Jujuy" (aquí el link para ver la película). Las últimas movilizaciones se han desarrollado por la intención del Gobierno pro-Macri, de negar el reconocimiento de las organizaciones sociales, suprimir todo tipo de conquista y criminalizar toda movida social, cuestión que ha inspirado posturas de dignidad (radicales) en el plano de la organización social de base, en tal sentido algunos dirigentes declararon ante los medios de comunicación que no estarían dispuestos a "regalar 16 años de trabajo y militancia". Sin duda todo esto genera procesos de identificación colectiva con una lucha histórica del pueblo organizado, contra los verdugos de la esperanza.

Como buen verdugo, y como se estila, por parte de las elites políticas, Macri se negó a hablar sobre la detención de Milagro, perdiendo incluso la compostura en la refinada ciudad de Davos, luego de una rueda de prensa, cuando un periodista comparó la mencionada detención con el caso Leopoldo López en Venezuela, saliendo en defensa automática del dirigente Venezolano, quien a su juicio es absolutamente inocente, a pesar de haber estimulado a la violencia de calle, con la fulana "SALIDA", dando cuenta de 43 muertos en todo el país, mientras que Milagro Sala es una terrible instigadora, por participar en una protesta popular (montaron un campamento) en una plaza de la ciudad de Jujuy, lugar en el que además hay que decir, no se ha arrojado ni una piedra. No es el mundo al revés, es el mundo distorsionado por una patología represora que viene haciendo sentido común entre quienes pretenden restaurar el neoliberalismo y la opresión hacia el pueblo excluido.

Sin duda alguna a Milagro Sala le han montado un prontuario policial, "estilacho" de la vieja escuela que propicia el terrorismo de Estado, incluso, viejos rencores se avivan, por ejemplo el de Gerardo Morales gobernador de la provincia de Jujuy, quien ha recibido escraches a granel, huevos y basura le ha caído del cielo, culpando a Sala de "todas sus desgracias". Fernando "Nando" Acosta, vocero fundador de la Tupac afirma que: "Con Milagro se ensañaron, por lo que representa, y le inventaron lo del tumulto y la instigación. Ahora resulta que reclamar es extorsionar, y organizarse es asociarse ilícitamente. Así deberíamos estar todos presos", ironiza.

Lo que no podemos hacer, es pecar por inocentes, pues estamos ante una arremetida internacional en contra, no sólo del pensamiento crítico, sino fundamentalmente en contra de la posibilidad de consolidar una alternativa política construida desde los movimientos populares. La democracia participativa se ha erigido como un estorbo para los intereses del gran capital, por ello, criminalizar la protesta social se convierte en una urgencia para quienes pretenden instalar el "gorilismo del mercado".

Un aspecto que no podemos dejar de lado, es la importancia de la movilización social, porque como bien afirman distintos movimientos sociales: "la calle, nos da rostro, nos da nombre, nos da voz", ahí se desenvuelven nuestras luchas por la vida, por la justicia, por la construcción de otro mundo. Es en la movilización el espacio en el que se trabaja la conciencia, la memoria histórica de los pueblos, la construcción colectiva, por ello decimos que el pueblo revolucionario siempre estará en la calle.

Independientemente, de las miles de cosas que aún quedan y quedarán por debatir, organizaciones sociales como la O. B. Tupac Amaru, ha logrado construir nuevas subjetividades desde lo organizativo, trabajando urbanismos desde la autoconstrucción, con espacios para la atención de los niños y niñas, lugares de rehabilitación, asistencia médica preventiva, odontología, escuelas, piscinas, organización para el trabajo emancipador, parques y miles de cosas más, dando cuenta de la fuerza-potencia que tienen los pueblos organizados cuando se deciden a consolidar espacios para la vida.

En el mundo asquerosamente atemorizado, individualista al extremo, que pinta la burguesía, encontrarnos y edificar nuevas concepciones desde la participación popular, se convierte en un acto subversivo, el cual perseguirán y buscarán sepultar los esbirros de la ignominia. La memoria de la resistencia está encendida, en medio de posibilidades reales de dejar atrás definitivamente las aspiraciones burguesas de retornar a un mundo alienado, alienante y convertido en una especie de infierno, que le rinde culto a la muerte.

La esperanza de ser, lo que el potencial de amar nos brinda como posibilidad, es una realidad en éste tiempo, y esta labor requiere de movilización, conciencia, memoria y organización. De esa forma, siempre VENCEREMOS!!


Otras referencias de prensa, para conocer más del tema:



http://www.clarin.com/politica/Milagro-Sala-volvieron-excarcelacion-ofrecieron_0_1513648948.html


http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-291480-2016-01-31.html


http://www.tupacamaru.org.ar/2016/01/29/2453/comunicado-de-la-tupac-amaru-ante-la-nueva-detencion-de-milagro-sala





¿Qué verá el Papa en México?




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¿Qué verá el Papa en México?

El "estiércol del diablo"[1] en el gobierno

Fernando Buen Abad Domínguez

Rebelión/Universidad de la Filosofía

Sermón ateo.

Señor Papa Francisco:

Si logra usted mirar más allá de las apariencias; si lo que usted dice vale y se sostiene; si logra escuchar el dolor verdadero del pueblo mexicano más allá de las sandeces discursivas de los monopolios mediáticos y las cortinas de humo de la demagogia gubernamental… si consigue usted que no lo conviertan en mercancía y si puede usted hacerse carne de pueblo… en fin si su viaje a México no se hunde en un periplo farandulero para anestesiar a las masas, seguramente verá usted algunos de estos "paisajes".

Hay grandes negocios -y negociados- mundiales que comercian con las riquezas naturales, la psicología social y el "templo del alma" de los trabajadores. Los explotan y extenúan, los humillan y los reprimen, en su totalidad (o en partes), para enseñorear al capital por encima de los seres humanos. Se cometen crímenes físicos y morales diariamente, se usa a las mujeres, a los hombres, a los ancianos y a los niños para enriquecer a oligarcas de todo tipo en contubernio con gobernantes ilegales e ilegítimos. Escuche al pueblo hijo de Zapata y al infierno en que ha vivido bajo el capitalismo.

En México el presidente está bajo sospechas de corrupción y complicidad con la mafia internacional para saldar deudas viejas y emprender nuevas. Pídale fotos de la "Casa Blanca". Hay familias enteras sometidas (de manera anti-cristiana) a la degradación obscena del hambre, la violencia, la explotación, el saqueo de su trabajo y sus riquezas... familias, enteras, deben dedicarse a todo tipo de prostitución y de pornografía (aunque no se desvistan) a veces para sólo para poder comer ese día. Que no le escondan eso ni el ejército, ni la policía, ni los guardaespaldas ni sus jefes. Hay denuncias formales en todas partes… señor Papa a veces hay que ver para creer. Cuídese mucho de los reformistas.

En México las "autoridades" y sus jaurías neoliberales tienen "fama" de ocultar lo que les incomoda, especialmente la voz del pueblo que denuncia los atropellos. Especialmente a punta de golpizas y desapariciones. Hay campesinos, indígenas, obreros, estudiantes, científicos... en pie de lucha. Padres que lloran desesperados desde la desolación del maltrato y la indiferencia. Madres desgarradas -muchas de ellas se llaman María- en la intemperie de la sorna y la desfachatez de un sistema económico y político criminal. No acepte usted que lo traten como un incapaz o inútil, que no le omitan esa parte macabra de la realidad mexicana hecha negocio, crimen y espectáculo. No se trague usted los baños de pureza, ni las prendas de la mascarada que, por delante, muestran sus mejores lujos y por detrás cuelgan los jirones de una realidad aplastante, dolorosa e injusta. El Monte Calvario se queda chico.

No permita que le escondan la verdad profunda de México, la de un pueblo que protesta y lucha, pueblo que acumula hartazgo y que, aun silenciado y amedrentado, se da tiempo y fuerza para decir no, para decir ya basta, para levantar su voz muy distinta y distante de la voz perversa y asesina de las mafias que secuestraron al país entero con tanto celo y tanta "pulcritud" ejecutiva, legislativa y judicial. Si para algo ha de servir su tiempo en México que sea para escuchar el clamor de un pueblo ahogado en la violencia y la sangre coagulada que cristaliza lo peor del capitalismo. Hable usted con toda crudeza con el pueblo y hágase puente de sus luchas. Pontífice, pues. El hedor del "estiércol del diablo" es inhumano.

De nada servirá su visita si nos contentamos con la foto. Y ya sabemos cuánto cuesta "sacarse la foto con el Papa" y cómo se comercia con eso en las "altas esferas". De nada servirá su visita si la dejamos en el anecdotario de un cancionero cursi. De nada servirá si no sirve para darle fuerza al pueblo, para apoyar sus luchas, para que logre derrotar los tantos miedos y los millones de silencios. Ni se le ocurra pedirle más mejillas para más bofetadas. Ese capítulo místico quedó sepultado bajo el silencio de Tlatelolco en 1968, por ejemplo. Quedó enterrado bajo cada uno de los miles de fraudes electorales, bajo todas las represiones a campesinos y obreros... quedó, también, enterrado en Ayotzinapa. Pídales más lucha y más fuerza, más organización y más unidad. Eso sí que es salvífico.  

Hay millones de almas que a usted lo miran con esperanza y con respeto. No son pocos lo que admiran su discurso en Bolivia y sus tantas frases que exigen dignidad para los pueblos, justicia y paz. Palabra por palabra su análisis de la situación mundial y su cuestionamiento a la fundamentalismo del capital tendrán en México escenario perfecto porque ahí reina todo género de maledicencias y desdichas "de mercado". Lleve usted suficientes fustes porque hay que echar a miles de mercaderes que secuestraron el templo de la democracia, al templo de la justicia y al templo de la verdad. Si se decide usted contará con la ayuda de millones de mexicanos que, además, sufren una crisis aguda de dirección revolucionaria. No le pido que los lidere sólo le pido que ayude al romper el cerco del silencio.  ¿No ese ese su papel?

No sé si una sola de estas líneas será escuchada por usted y tampoco puede pretenderse eso en medio del jaleo en que usted vive. Pero es imperativo que se escuche al pueblo de México. Que se sepa que no está muerto. Que se use todo espacio y todo pretexto para insistir y machacar con la protesta y con el repudio siempre y cuando sirvan para algo en verdad transformador. No para más tristeza ni para más miedos. No para más "consuelos" y más "reformas" o reformistas. No para más de lo mismo. Escuche el clamor de México revolucionario. Escuche a los más lacerados por el abandono y por las palizas. Escuche el latido del embrión revolucionario que renace y póngase a su servicio. No sé a dónde llegarán estas líneas lo único que sé es que no quedarán en el "tintero". Ante la monstruosidad del capitalismo quedarse callado también es "pecado mortal". ¿O no?